Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Muertes inesperadas de famosos

Con demasiada frecuencia nos sorprende la noticia del fallecimiento repentino e inesperado de alguna joven celebridad, carente previamente de una patología crónica, y relacionada con el mundo del espectáculo o similar. Sólo se les puede aplicar algo frecuente en ese mundo de celebridad y espectáculo: una historia de consumo elevado de alcohol y drogas. Aunque en cada caso las causas concretas del fallecimiento hayan de establecerse mediante las correspondientes autopsias y análisis biopatológicos, en la colaboración de hoy intentaremos explicar las bases en las que se fundamenta, en bastantes casos, la conclusión definitiva de que la causa del fatal desenlace se debió a la ingesta simultánea de alcohol y de algún tranquilizante tipo barbitúrico.

Muertes inesperadas de famosos
Ilustración :: ÁLEX

ALCOHOL

Son de todos conocidas las consecuencias nocivas del consumo excesivo de alcohol. Sólo recordaremos algunos datos: en muchos países la población alcohólica se acerca al 10%, España ocupa el segundo lugar mundial en tasas de alcoholismo; la Organización Mundial de la Salud define el alcoholismo como la ingesta diaria superior a 50 gramos (70 gramos) de alcohol en mujeres (hombres), equivalentes a 3 whiskies o 10 vasos de vino (4 whiskies o 14 vasos de vino); en España un 6,5% de hombres y un 4,1% de mujeres son bebedores de riesgo (ingesta de más de 50 g y 30 g diarios respectivamente); el policonsumo de drogas, cada vez más frecuente, en el 90% de los casos está asociado al del alcohol; la eliminación o cabolismo del alcohol en los seres humanos depende de unas pocas enzimas cuya expresión está regulada genéticamente; ello hace que una persona normal, sólo pueda catabolizar unos 10 gramos de alcohol por hora. En resumen, velocidades de consumos alcohólicos superiores a los de esa eliminación, equivalentes a consumir una cerveza por hora, necesariamente conducen al aumento continuo de los niveles de alcohol en el organismo (alcoholemia).

Los aspectos fisiopatológicos del consumo excesivo del alcohol son muy perjudiciales y diferentes y cubren el metabolismo de hidratos de carbono, lípidos, proteínas y otras sustancias; el estrés oxidativo; el nivel celular; el funcionamiento de células nerviosas, la malignización celular, etcétera, habiendo de diferenciar entre sus efectos agudos y los crónicos. Los agudos son los que tienen lugar tras una elevada ingesta de alcohol, más o menos ocasional. Los crónicos son la consecuencia del alcoholismo o consumo continuado excesivo de alcohol. Por lo que respecta a nuestro tema de hoy, el cóctel mortal entre alcohol y barbitúricos, lo que hay que tener en cuenta son los efectos metabólicos, tanto agudos como crónicos.

BARBITÚRICOS

Los seres humanos somos aerobios y nuestro funcionamiento depende del sistema oxidativo mitocondrial mediante el cual el oxígeno que respiramos pasa a través de múltiples intermedios (“cadena respiratoria” o “transporte de electrones”) y químicamente se reduce a cambio de oxidar a ciertas coenzimas, liberándose mucha energía que se transforma en calor y en ATP, que constituye un reservorio químico energético utilizable en multitud de procesos fisiológicos. Las sustancias que frenan la cadena respiratoria disminuirán la actividad metabólica y actuarán por tanto como sedantes, por ejemplo deprimiendo el sistema nervioso central. Un exceso de ellas llegará a ejercer un efecto anestésico y, en concentración suficientemente alta, ello provocará el cese de la cadena respiratoria, lo que ocasionará la muerte del individuo.

Los barbitúricos, derivados químicos del ácido barbitúrico, son unos fármacos ampliamente utilizados por sus efectos sedantes. A nivel popular es bien conocido el pentotal, usado en ciertos países para el ajusticiamiento de condenados a muerte. La aplicación médica de los barbitúricos, conocidos desde 1864, se inició en 1903 cuando dos grandes químicos, Emil Fischer y Joseph von Mering, que trabajaban en Bayer, descubrieron que la sustancia barbital era muy efectiva para dormir a los perros.

En la actualidad se dispone de una amplia gama de barbitúricos que son extensamente utilizados para controlar insomnios, ansiedades, depresiones, convulsiones, etcétera. Su uso debe estar siempre bajo control médico, entre otras razones porque para tener la seguridad de usar las dosis adecuadas, hay que considerar las circunstancias personales e, incluso, genéticas y, sobre todo, hay que tener en cuenta que su catabolismo o destrucción en nuestro organismo puede ser inducido o frenado por múltiples sustancias.

En el caso que hoy nos interesa podemos simplificar indicando que algunos barbitúricos, sobre todo los de acción corta, son catabolizados en el cuerpo humano a través de sistemas hepáticos localizados microsomalmente en los hepatocitos. Y que la ingesta de alcohol puede influir en el proceso, tanto por sus consecuencias agudas como en las crónicas.

UN CÓCTEL MORTAL

En el caso de un no bebedor habitual  la ingesta de una dosis normal de un barbitúrico si es acompañada en alguna ocasión aislada con la de una cierta cantidad de alcohol provocará el bloqueo de las hidroxilasas catabólicas con el resultado final de prolongar el tiempo de la permanencia efectiva de los barbitúricos (y su acción sedante) en el cuerpo, en comparación con una persona control.

Sin embargo, la consecuencia crónica del consumo continuado de excesivo alcohol es que en el alcohólico, el etanol, como efecto crónico, induce una superproducción de las hidroxilasas hepáticas microsomales del catabolismo de algunos barbitúricos.

Pasemos a la situación del famoso/famosa. Puede ser una persona muy competitiva y estresada, bebedor/a habitual, calificable incluso de alcohólico/a. El consumo habitual de alcohol ha ido provocando en ellos/as una gran incremento de la síntesis de sus hidroxilasas catabólicas de algunos barbitúricos. Por ello, cuando una noche se acuesta, sufriendo de insomnio, busca un remedio, pero una dosis normal del barbitúrico le es ineficaz por lo que decide aumentarla notablemente.

Si, nervioso/a, inquieto/a, simultáneamente a la alta dosis de barbitúricos también consume una alta cantidad de alcohol, esperando poder descansar así mejor, entonces será víctima de una trampa metabólica mortal. Se encuentra saturado/a de barbitúricos y de alcohol. Pero, a pesar de contar con abundantes hidroxilasas catabolizadoras, lo que domina es el efecto de la alta concentración temporal del alcohol, bloqueando esas hidroxilasas y provocando que la consecuencia final sea mantener demasiado tiempo una peligrosísima alta concentración de barbitúricos que producen la depresión total de su sistema nervioso central lo que provocará su fallecimiento repentino e inesperado.

Las conclusiones son evidentes.

Más en:
http://cienciaforense.com/Pages/Toxicologia/Barbituricos.htm