Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Encontrada la Piedra Rosetta de nuestro sistema inmune

Como bien sabemos la Piedra de Rosetta es un fragmento de una antigua estela egipcia del el año 196 a. C. conteniendo un decreto escrito en tres escrituras distintas: en jeroglíficos egipcios, en escritura demótica y en griego antiguo

Encontrada la Piedra Rosetta de nuestro sistema inmune
Como bien sabemos la Piedra de Rosetta es un fragmento de una antigua estela egipcia del el año 196 a. C. conteniendo un decreto escrito en tres escrituras distintas: en jeroglíficos egipcios, en escritura demótica y en griego antiguo. Gracias a que presenta esencialmente el mismo contenido en las tres inscripciones, con diferencias menores entre ellas, esta piedra facilitó la clave para el entendimiento moderno de los jeroglíficos egipcios. Ello despertó el interés público por su potencial para descifrar la hasta entonces ininteligible escritura jeroglífica egipcia, y en 1822 fue cuando Jean-François Champollion anunció en París el descifrado de los textos jeroglíficos egipcios, disponiendo desde entonces de una especie de diccionario que capacitaba para leer con seguridad el contenido de otras inscripciones y textos del antiguo Egipto.
 
Algo semejante constituye una pregunta intrigante respecto a nuestro sistema inmunológico. ¿Cómo nos defiende, con qué lenguajes, de agresores tan diversos entre ellos como virus, parásitos, hongos y tumores? El pasado viernes la revista Science publicaba una investigación con un título difícil de entender para los no científicos: “T cell immunity. Functional heterogeneity of human memory CD4⁺ T cell clones primed by pathogens or vaccines”. 11 de 13 autores son científicos que trabajan en  el Institute for Research in Biomedicine de Bellinzona, en la Università della Svizzera Italiana de Lugano, Suiza, y el grupo ha sido liderado por Federica Sallusto
 
Los autores han encontrado algunas respuestas para la pregunta anterior. Es conocido que nuestros diferentes tipos de linfocitos T desempeñan un papel clave en muchas de las respuestas inmunes, tales como la eliminación de células infectadas por virus o células cancerosas directamente, la inducción de respuestas de anticuerpos de alta afinidad en las células B, y aumentando o disminuyendo las respuestas de otras células inmunes. Esta multiplicidad de funciones está relacionada  con sus capacidades de reconocimiento
 
Además, las células son muy diversas. Por ejemplo solo para las células CD4+ T existen por lo menos seis subtipos. Esto plantea la pregunta de cómo se producen estas distintas células T.  Por tanto, la cuestión principal es como conjugar flexibilidad y especificidad.
 
Los autores han usado  dos patógenos (Candida albicans y Mycobacterium tuberculosis ) y una proteína (la toxina del tétanos con alumbre adyuvante) para mostrar que gran variedad final de diferentes tipos de células T se puede derivar de un único clon de células T inicial. ¿Cómo ocurre ello?  La evidencia preliminar indica que el tipo de célula T que domina la respuesta depende del tipo de agente patógeno y de la vía de entrada en un proceso dotado de gran flexibilidad.
 
Los resultados de la investigación son sorprendentes desde muchos puntos de vista. En primer lugar, el repertorio de linfocitos T específicos es muy amplio e incluye miles de clones, cada uno caracterizado por un receptor diferente. Otro segundo resultado inesperado es que, dentro del mismo clon, las células pueden ser especializado para realizar diferentes funciones y para migrar a diferentes tejidos.
 
 Para descifrar el “lenguaje” de  los linfocitos T que hace ello posible, los investigadores han usado métodos de secuenciación de ADN de nueva generación (NGS) en combinación con la estimulación in vitro y el análisis de las células T específicas. De este modo han sido capaces capaces, por primera vez, de establecer un catálogo completo de la respuesta inmunitaria a patógenos y vacunas. En particular, han sido capaces, por ejemplo, de catalogar todos los clones que responden a un microorganismo particular, la determinación de su especificidad y sus propiedades funcionales, por ejemplo su capacidad para producir mediadores inflamatorios (citoquinas) o de migrar a diferentes tejidos. En lenguaje vulgar es como poder disponer del carnet de identidad de los linfocitos T.
 
Según la investigadora principal Federica Sallusto , “con el uso de este nuevo enfoque podemos descifrar rápidamente el idioma de los linfocitos T, es decir, su identidad, su especificidad y función, y lo podemos hacer con los miles de clones que median la respuesta inmune contra los microbios y vacunas. De esta manera hemos descubierto que cuando una célula T inicial reconoce un patógeno y prolifera con el fin de erradicarla, las células de la progenie pueden someterse a diferentes destinos, tales como la adquisición de la capacidad de producir diferentes tipos de citoquinas o de migrar a diferentes tejidos del organismo . Esta extrema flexibilidad de los linfocitos T representa un nuevo elemento que explica cómo el sistema inmune humano es capaz de responder a los ataques con armas diferentes y en varios frentes”.
 
 Más en:
 
http://www.sciencedaily.com/releases/2015/01/150123081721.htm