Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Diabetes tipo I: Regeneración de las células pancreáticas

Cuando en un medio de comunicación se expone una investigación reciente sobre alguna enfermedad se corre el peligro de despertar en los afectados ilusiones demasiado prematuras. Hoy vamos a comentar una investigación publicada hace pocos días, que parece de gran importancia potencial, pero advirtiendo de que todavía queda un largo recorrido para confirmar y afinar los resultados y, sobre todo, aún en el mejor de los casos, para que éstos se traduzcan en una aplicación hospitalaria normal.

Diabetes tipo I: Regeneración de las células pancreáticas
Ilustración :: ÁLEX

DIABETES
La mayoría de los lectores conocen las características más relevantes de esta enfermedad. Los recordaremos para los menos expertos. Se trata de un problema en la regulación del metabolismo de los hidratos de carbono, concretamente de la glucosa, que no se cataboliza adecuadamente y se acumula en la sangre, afectando al funcionamiento del metabolismo celular, como el de las neuronas, lo que puede conducir a una situación de coma y, a medio y largo plazo, a múltiples procesos patológicos en diversos órganos y tejidos. Aunque son muchos los factores relacionados con esa regulación metabólica, el papel primordial corresponde a las hormonas y, entre ellas, la insulina. Por ello, se produce la diabetes cuando no se sintetiza suficiente insulina (diabetes tipo I o insulinodependiente, aproximadamente un 10% del total)  o cuando ésta no se utiliza adecuadamente (diabetes tipo II, aproximadamente un 90%del total de los casos). La insulina se sintetiza y excreta en las células pancreáticas beta de las isletas de Langerhans.

Según la Organización Mundial de la Salud, más de 350 millones de personas del mundo están afectadas por la enfermedad, falleciendo anualmente como consecuencia de la misma casi cuatro millones de personas. Las previsiones señalan que el número de personas afectadas se duplicará antes del año 2030.

La diabetes de tipo I se caracteriza por destrucción o pérdida de las células beta debido a un proceso autoinmune, en el que nuestro sistema de defensa inmunitario clasifica erróneamente como “enemigas” a las propias células pancreáticas secretoras. Ello agrava la situación de insuficiencia progresiva de insulina, que al final es completa, favoreciendo la aparición de problemas circulatorios sanguíneos, cardiopatías, infartos, infecciones, fallos renales, retinopatías y muerte prematura. Para sobrevivir, millones de personas reciben en el mundo sus dosis diarias de insulina, pero ello no soluciona el problema de fondo, es decir, la disfunción autoinmune mediada por los linfocitos T que conduce a la destrucción de las células secretoras. Hasta ahora no se había encontrado ningún camino útil para resolver esta situación.

La utilización de trasplantes de células madre o precursoras para que se conviertan en células productoras de insulina hasta la fecha no ha producido resultados prácticos de aplicación inmediata. De ahí, la posible trascendencia de la investigación firmada por diez y siete científicos chinos y americanos, pertenecientes a nueve centros hospitalarios chinos y uno americano, de la Universidad de Illinois, publicada el pasado martes en la revista electrónica BMC Medicine, una revista que tiene un buen factor de impacto de 5,75. El líder del estudio ha sido el doctor Yong Zhao, de nacionalidad china, quien investiga en Estados Unidos desde el año 2004 siendo actualmente profesor de la Universidad de Illinois.

INVESTIGACIÓN
La “reeducación” constituyó una gran tragedia tras la Revolución cultural desencadenada durante  el mandato de Mao en China. Millones de personas fueron ejecutadas en los campo de reducación. Ahora, China cambia y se moderniza a gran velocidad. Un ejemplo de ello es la otra “reeducación” de la que nos ocupamos, realizada por sus científicos sobre los linfocitos T reguladores de enfermos diabéticos, mediante la denominada terapia educadora con células madre, cuyo éxito puede suponer el inicio de un nuevo tipo de tratamiento futuro para los enfermos de los diabéticos de tipo I. Consiste en usar células madre procedente de cordón umbilical de donantes sanos no para ser trasplantadas, sino para ser inmovilizadas sobre un soporte para que, mediante un ingenioso y sencillo aparato, “reeduquen” a los linfocitos T reguladores de los enfermos diabéticos.

La investigación se ha realizado sobre 15 enfermos de diabetes I, de entre 15 y 41 años, con una historia diabética previa entre 1 y 21 años. El lugar del tratamiento ha sido el hospital Militar General del Mando, en Jinan, la capital de la provincia de Shandong, en la zona oriental de China. Para realizarla los científicos extrajeron sangre de cada paciente que pasaron por una máquina (similar a la de diálisis) capaz de separar unas células sanguíneas de otras. De este modo aislaron sus linfocitos T, que fueron transportados a un circuito especial del aparato, diseñado por ellos, donde fueron mezclados durante dos o tres minutos con células madre obtenidas de cordón umbilical e inmovilizadas sobre un soporte especial. Tras ello, los linfocitos fueron devueltos al paciente. La interacción con las células madre permitió que los linfocitos T se "reeducasen" y dejasen de atacar las células del páncreas consiguiendo que el control autoinmune en los pacientes mejore e, incluso, recuperen bastante capacidad para producir y secretar nuevamente insulina.

SEGUIMIENTO
¿Cómo cuantificar y seguir la mejora? Con diversos parámetros evaluados, en relación con los controles, en las semanas 4, 12, 24 y 40 después del tratamiento, momento final comprobado: aumento del porcentaje de linfocitos T reguladores en la sangre tras el tratamiento; mejora en los niveles de los marcadores de la función inmune, como el TGF-beta1; reducción de la hemoglobina glucosilada (HbA1C) a largo plazo; incremento en la cantidad de péptido C, que es un fragmento de proteína producida como subproducto de la fabricación de insulina, por lo que se puede utilizar para determinar el buen funcionamiento de las células beta. En la práctica todo ello significó una recuperación notable de la función pancreática y el que se pudiese reducir de un modo entre moderado y alto la dosis diaria de insulina necesaria para mantener los niveles de glucemia en los pacientes.

¿Qué dicen los expertos? En opinión de uno de ellos, el colombiano doctor Bernardo Bello “Esta nueva terapia parece innovadora y muy prometedora. Midieron que funcionaba hasta pasadas 40 semanas, pero tal vez dure más. Si finalmente se puede utilizar clínicamente como tratamiento, podría funcionar como la quimioterapia y aplicarla en ciclo, cada vez que sea necesario o cuando se demuestre que hay destrucción de las células pancreáticas". El futuro y más investigaciones nos aclararán si ello es así.

Más en:
http://www.biomedcentral.com/content/pdf/1741-7015-10-3.pdf