Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

La bendita droga colombiana

La malaria es una de las principales enfermedades endémicas existentes actualmente y sus consecuencias conducen, a menudo, a complicaciones fatales

La malaria es una de las principales enfermedades endémicas existentes actualmente y sus consecuencias conducen, a menudo, a complicaciones fatales. Se produce por varias especies de Protozoos (organismos unicelulares) que pertenecen al género Plasmodium y que son transmitidos a la sangre humana a través de la picadura de los mosquitos anofeles. Descrita ya Hipócrates en el siglo V antes de Jesucristo, la prevalencia de esta enfermedad infecciosa hace que se puedan contar por centenares de millones a los individuos afectados y por millones a sus víctimas mortales, pues hay que tener en cuenta que el 54% de la población mundial vive en zonas donde la malaria es una enfermedad endémica.
 
En los últimos tiempos la situación de la lucha contra la enfermedad empeoraba, pues, al hacerse los mosquitos resistentes a los insecticidas usuales, cada vez eran necesarios más potentes y costosos insecticidas, situados fuera de las posibilidades de muchos países afectados. Por otra parte, el parásito más importante, el Plasmodium falciarum, con frecuencia es ya resistente a la terapia con la droga cloroquina usada normalmente para combatir la enfermedad, lo que obligaría al desarrollo de otras alternativas que frecuentemente han resultado menos efectivas, más tóxicas y menos fáciles de administrar.
 
La esperanza en un cambio de la situación radicaba en encontrar o fabricar una vacuna adecuada y se pensaba que las técnicas de ingeniería genética serían las que proporcionaría esa solución adecuada. Pero la solución más rápida y efectiva, por ahora, la está estudiando el Dr. Manuel Patarroyo, un médico licenciado en 1970 por la Universidad Nacional de Colombia y con estudios de postgrado en las universidades de Yale y Rockefeller, así como en el Instituto Karolinska de Suecia, siendo fundador y director del Instituto de Inmunología del Hospital de San Juan de Dios de Bogotá.
 
El Dr. Patarroyo consiguió aislar y caracterizar las principales proteínas del parásito en su fase de merozoito, que es cuando el glóbulo rojo libera la espora y se inicia una nueva infiltración en las células sanguíneas, así como en la fase esporozoito (cuando pasa del mosquito al hombre en
forma de cuerpos falciformes). Estudiando las diversas proteínas capaces de introducir respuestas inmunológicas, y por tanto protectoras hacia la enfermedad, el equipo del Dr. Patarroyo ha sido capaz de sintetizar por métodos químicos varios péptidos (porciones de las moléculas proteicas) correspondientes a las zonas inmunológicamente activas de esas proteínas y, tras unir los péptidos entre sí, obtuvo una molécula química que dio unos buenos resultados al experimentarla sobre micos.
 
Con todas las precauciones posibles, se abordaron las siguientes experiencias con humanos, militares voluntarios, y nuevamente el porcentaje de éxitos alcanzó cerca de un 80% de los casos. Se acaba de concluir otra serie de experiencias demostrativas de que la vacuna es segura, sin toxicidad y de alto grado inmunogénico, por lo que se está iniciando por parte del Ministerio de Salud de Colombia una campaña experimental de vacunación sobre 25.000 voluntarios en una zona muy endémica del Pacifico.
 
Con este logro de la síntesis química de la vacuna de la malaria, se han abierto las puertas para el desarrollo de cualquier otra vacuna utilizando métodos semejantes. El Dr. Patarroyo está trabajando ya sobre los péptidos que pueden proteger contra la tuberculosis y es indudable que un enfoque parecido se podría intentar para el virus del SIDA, una vez que se conoce la estructura química del mismo.
 
Entre las diferentes y variadas colaboraciones científicas que el Dr. Patarroyo mantiene con otros equipos investigadores, se cuenta la existente con el Dr. Carlos Alonso, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas del Centro de Biología Molecular de Madrid, sobre la defensa inmunológica antiparasitaria.
 
El Dr. Manuel Patarroyo ha sido uno de los científicos propuestos para el Premio Nobel de Química de 1989 y tiene proyectado venir a España a principios del próximo junio para asistir y dar una conferencia plenaria en el Congreso Nacional de Biotecnología, BIOTEC 90, que se celebrará en Murcia.