Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Los trasplantes de médula ósea

Una de cada seis personas desarrolla un cáncer en algún momento de su existencia, siendo de 1 por 600 la proporción existente para los niños de hasta 15 años de edad

Los trasplantes de médula ósea

Una de cada seis personas desarrolla un cáncer en algún momento de su existencia, siendo de 1 por 600 la proporción existente para los niños de hasta 15 años de edad. Hace unas decenas de años ello significaba para los niños afectados su muerte casi segura a breve plazo, mientras en la actualidad la supervivencia a los 5 años es superior al 60%.

La mayoría de los tumores infantiles se originan en las células embrionarias programadas para que, al final del embarazo o al comienzo de la vida, maduren y formen las células de la sangre, huesos, músculos, etc. pero que en lugar de ello se malignizan y proliferan incontroladamente. La forma más usual de cáncer infantil es la leucemia linfoblástica aguda: linfoblástica, porque afecta a las células inmaduras de la médula ósea, los linfoblastos, cuya anormalidad les hace crecer con gran rapidez, ocasionando anemias, hemorragias e infecciones; aguda, porque sin tratamiento rápido el desenlace es fatal.

En 1948 el Dr. Farber, patólogo del Centro Médico Infantil de Boston, inició la era de la quimioterapia antileucémica. De los miles de compuestos probados unos 50 han mostrado ser útiles si se administran controladamente. A finales de los 60 se produce otro avance, la terapia total, una combinación compleja de quimioterapia y radiaciones con la que se obtiene más de un tercio de curaciones. El avance de la Biología molecular hizo distinguir en la década de los 80 la existencia de diferentes tipos de leucemias linfoblásticas, con tratamientos específicos, con lo que el nivel de supervivencia obtuvo otra mejora. Por otra parte, al final de la década de los 70, los médicos del Centro de Investigación del Cáncer de Seattle, Washington, comenzaron los trasplantes de médula ósea de un donante compatible, usualmente un hermano. Aparte de este trasplante alogénico otra posibilidad es la del autotrasplante, en el que previamente se consigue la remisión de la enfermedad por procedimientos tradicionales y a continuación se extrae la médula ósea del paciente, que es tratada con drogas o anticuerpos para eliminar los restos de células malignas, tras lo cual se le vuelve a reimplantar al enfermo (trasplante autólogo).

Los excelentes resultados conseguidos actualmente con estas técnicas de trasplante han sido corroborados muy recientemente en Roma, en el 5° Congreso Internacional sobre Terapia de Leucemias Agudas, concluyéndose que se obtienen casi el doble de éxitos respecto a los tratamientos tradicionales, confirmando así los datos estadísticos ya conocidos a través del Registro Internacional de Trasplantes de Médula Ósea. Otro aspecto a tener en cuenta de gran importancia es que estos trasplantes son también muy eficaces (más del 60% de supervivencias) en otros desórdenes hematológicos malignos y en algunos hereditarios, como las talasemias, tan frecuentes en las regiones mediterráneas. Por ello el dilema actual no es el de hacer o no trasplantes de médula ósea, sino el hacerlos con las indicaciones correctas. Aparte de la consideración humana y social de que con ello se salvan más vidas (muchas de ellas de niños), la rentabilidad económica está estudiada y asegurada, al compararse con los gastos inherentes a las largas terapias alternativas. La colaboración internacional se canaliza a través de un Registro Internacional de posibles donantes y receptores y son muy positivas las actuaciones de entidades como la Fundación Española José Carreras.

En la zona geográfica de difusión de La Verdad se conocen las intenciones de la Generalitat valenciana para ubicar una unidad de trasplantes en Alicante, pero aún no se cuenta con todo el equipo humano con la experiencia necesaria. En Murcia, la Unidad de Hematología y Hemoterapia del Hospital General Universitario ya ha practicado 5 trasplantes autólogos, pero hasta ahora no se han conseguido los 16 millones de pesetas para costear unas habitaciones o cabinas estériles necesarias para los trasplantes alogénico, a pesar de disponer de casi toda la infraestructura precisa, entre ella la más valiosa, un equipo médico profesional de valía reconocida internacionalmente.

Por ello cabría reflexionar sobre el contrasentido que supone el que, como se ha aireado por todos los medios de comunicación, unos ciudadanos sensibilizados consigan recaudar varias decenas de millones de pesetas para posibilitar que una niña de la Puebla de D. Fadrique pudiese ser sometida a un trasplante en Estados Unidos, aunque una vez examinada en Houston no se considerase adecuado el caso, y mientras tanto ocurra el contraste increíble de que la sociedad (ciudadanos y sobre todo responsables sanitarios, políticos y sociales), con su pasividad, impidan el que se puedan salvar vidas efectuando trasplantes de médula ósea de donantes (en este caso vivos), con las mayores garantías médicas y científicas, similarmente a los que de un modo tan brillante y eficaz se realizan de córnea, riñón, hepáticos, etc.