Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Vacuna universal contra la Gripe

Vacuna universal contra la Gripe
Ilustración :: ÁLEX
La cercanía de una posible vacuna universal contra todos los tipos de gripe, es lo que destacan las informaciones aparecidas esta semana en la prensa, radio y televisiones mundiales sobre una investigación protagonizada por diez científicos del prestigioso Imperial College de Londres y otros centros británicos. Se publicaba on-line el pasado lunes en la revista Nature Medicine, con el título (traducido) de Correlación inmunitaria celular de protección contra la pandemia de gripe sintomática. Desde hace tiempo vengo defiendo la necesidad de conocer y divulgar la ciencia pero, simultáneamente, albergo profundos reparos hacia la publicidad en la ciencia (grandes titulares, multitudinarias ruedas de prensa, etcétera), que con la buena intención de resaltar su importancia, levanta esperanzas que pueden ser lesivas para la propia ciencia. De ahí la divulgación-reflexión de hoy.
 
CIFRAS
La influenza o gripe viral es una enfermedad, sistémica, común y permanente en la Tierra. Anualmente la padecen aproximadamente un 10-15% de la población mundial, es decir, más de 600 millones de personas, de las que fallecen unas 500.000. Es, pues, una grave enfermedad, que ocasiona gran morbilidad y mortalidad, capaz en algunas ocasiones de deprimir nuestro sistema inmunológico afectando directa o indirectamente diferentes órganos y tejidos La gripe puede ser prevenible mediante la vacunación y puede ser tratada. El problema consiste en mejorar tanto las vacunas como los tratamientos frente a la gripe, sea estacional, zoonótica o pandémica.
 
Las vacunas antigripales actuales se basan en que el sistema inmunitario humano produzca anticuerpos que reconozcan las estructuras superficiales del virus, a fin de prevenir la infección con las cepas circulantes más prevalentes. Pero las vacunas deben cambiarse anualmente ya que constantemente evolucionan nuevos virus con diferentes estructuras superficiales. La importancia de obtener una vacuna única contra todos los tipos de gripe la resume el Profesor Ajit Lalvani del National Heart y Lung Institute en el Imperial College de Londres, quien dirigió el estudio que comentamos: "continuamente surgen nuevas cepas de la gripe, algunas de los cuales son mortales, y el Santo Grial es crear una vacuna universal que fuera eficaz contra todas las cepas de gripe".
 
Lógicamente, de lograrse, esa vacuna universal no podría basarse en el reconocimiento de las proteínas superficiales variables del virus sino en sus componentes más permanentes (por ejemplo el material de su núcleo). Desde hace años se avanza en este camino. Hace cuatro años un equipo belga centró su trabajo en la proteína M2, una de las proteínas víricas menos mutable, y el año pasado otro equipo investigador británico identificó un grupo de péptidos que se encuentra en las estructuras internas del virus de gripe y que parece activar los mecanismos de respuesta del sistema inmune. Esos péptidos existen en todas las cepas del virus y casi no cambian a lo largo del tiempo, por lo que una vacuna que pudiera atacarlos ofrecería inmunidad contra todas las variantes de la enfermedad. También el año pasado científicos de Estados Unidos mostraron sus prometedores resultados en ratones con un tratamiento usando ADN del virus de la gripe reforzado con una vacuna con anticuerpos, con capacidad para neutralizar a una amplia variedad de virus tanto animales como humanos. 
 
EXPERIMENTO NATURAL
Que las células inmunitarias T pueden proteger contra los síntomas de la gripe se sabía ya por muchos datos previos y modelos experimentales pero, hasta ahora, esta idea no había podido ser probada en seres humanos durante una pandemia.
 
La pandemia de gripe del año 2009, la gripe A (H1N1), de la que oportunamente nos ocupamos en estas páginas sirvió providencialmente para desarrollar un gran experimento natural. En otoño del 2009 el equipo del profesor Lalvani, que es un Wellcome Trust Senior Research Fellow, reclutó a 342 estudiantes y personal del Imperial College londinense para tomar parte en un estudio que se extendería para cubrir también las dos temporadas siguientes de gripe. Los voluntarios suministraron a los investigadores muestras de sangre y recibieron torundas nasales. A lo largo del experimento, cada tres semanas, cada uno de ellos recibió un correo electrónico con una encuesta acerca de su salud. Si experimentaban síntomas de gripe, se extraían muestras con un hisopo nasal y las enviaban al laboratorio.
Con los datos elaborados de todos los participantes y el análisis de las diferentes muestras obtenidas se ha confirmado el hecho de que las células inmunitarias conocidas como linfocitos T CD8 ejercen un efecto protector ante los virus de la gripe, de modo que aquellas personas que poseían al inicio del experimento, tasas más altas de linfocitos T CD8 fueron las más resistentes ante la gripe, mientras que las que poseían valores más bajos de tales células fueron las que sufrieron la enfermedad de forma más grave.   
ESTRATEGIAS
Ello tiende a establecer una relación causa-efecto entre niveles de linfocitos T CD8 y protección ante los virus gripales. Por ello, el `quid´ de la cuestión sería desarrollar vacunas capaces de estimular las tasas de tales linfocitos. En palabras del profesor Lalvani "el sistema inmunológico produce estos linfocitos T CD8 en respuesta a la gripe estacional habitual. A diferencia de los anticuerpos, su diana es el núcleo del virus, que no cambia, ni siquiera en las nuevas cepas pandémicas…Nuestros hallazgos sugieren que hacer que el cuerpo produzca más cantidad de este tipo específico de células T CD8, puede proteger contra la enfermedad sintomática. Esto proporciona el plan de acción para el desarrollo de una vacuna universal…Por otra parte, ya sabemos cómo estimular el sistema inmunitario mediante vacunación para estimular la cantidad de células T CD8. Ahora sabemos que estas células T pueden proteger y podemos diseñar una vacuna para evitar que la gente sufra la enfermedad y transmita la infección a otros. Esto podría frenar la gripe estacional anual y proteger a las personas contra las pandemias futuras….Lo cierto es que estamos a unos cinco años de lograr una vacuna. Conocemos cómo y qué debe tener la vacuna, así que ahora tenemos que seguir trabajando para lograrlo”.
 
¿Qué sucederá? ¿Todo de color de rosa? En ciencia no valen las predicciones. Lo valioso e importante es el hallazgo de una nueva estrategia, que se conozca mejor las características del sistema inmune involucrado en la lucha contra los virus gripales y que se estén identificando los fragmentos clave del núcleo interno de tales virus. ¿Cuándo fructificará todo ello?. Los procesos biológicos son muy complejos y surgirán numerosas e importantes dificultades. En opinión del profesor de virología John Oxford, de la Queen Mary University de Londres, aunque el descubrimiento es un “paso importante” requerirá de un “largo camino” hasta que se pueda obtener una vacuna universal que funcione. Por ello, lo importante es seguir avanzando en el conocimiento por medio de la ciencia. Lo demás, llegará, antes o después.