Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Una biblioteca en mini-discos compactos

Almacenar la mayor cantidad de información en el menor espacio posible y con las máximas facilidades para su consulta es una constante en el desarrollo de la Ciencia y de sus aplicaciones

Almacenar la mayor cantidad de información en el menor espacio posible y con las máximas facilidades para su consulta es una constante en el desarrollo de la Ciencia y de sus aplicaciones.  A finales del pasado mes de julio la empresa japonesa Sony ha lanzado comercialmente en Japón un nuevo producto que puede suponer el inicio de una etapa en el tiempo de la información, destinada no solamente a científicos sino a usuarios de todo tipo.
 
El Data Discman es un pequeño instrumento parecido a un lector de discos compactos portátil, pesa alrededor de 500 gramos y está dotado de una pantalla de cristal líquido. Su función consiste en leer pequeños discos compactos de tan sólo 3 pulgadas y la información se puede dar en forma gráfica sobre la pantalla o, mediante unos auriculares, en forma sonora.
 
En principio ello no parece muy extraordinario, pero lo verdaderamente llamativo es que cada minidisco puede guardar unas 100.000 páginas de información, lo que posibilita que en una sola unidad se pueda almacenar el contenido equivalente a una enciclopedia multivolumen. Aunque la gama de posibilidades de aplicaciones sea tremendamente amplia, algunas de ellas merecen ser reseñadas. 
 
Por ejemplo, en la actualidad existe un proyecto en el que participan los más importantes editores de revistas científicas, con la finalidad de compatibilizar su s sistemas operativos para que pudiera ser recogido electrónicamente todo el material contenido y publicado en las más relevantes revistas mundiales durante un periodo determinado de tiempo. Si esta información se introdujese periódicamente en minidiscos, ello posibilitaría a cada científico, de un modo personal, disponer para su consulta inmediata del material equivalente a una verdadera gran biblioteca científica, con la facilidad de poder realizar búsquedas inmediatas usando un solo índice común, con lo que podría resolverse uno de los grandes problemas actuales con los que se enfrentan los científicos: la casi imposibilidad material, por falta de tiempo, de poder consultar y conocer todo lo que se publica en el mundo en el campo de su  especialidad.
 
La casa japonesa antes citada es un gigante comercial con unas ventas anuales de unos 20 mil millones de dólares y que solamente de los conocidos audiocassetes portátiles Walkman ha conseguido vender más de 50 millones de unidades. Por ello, posiblemente el lanzamiento comercial del Data Discman no está motivado en sus posibles aplicaciones científicas, sino en su posible uso por el gran público.
 
Los minidiscos pueden cubrir áreas extensísimas del saber humano (Arte, Geografía, Historia, las obras completas de un autor literario, etc.), así como otras aplicaciones prácticas de gran interés: un minidisco puede constituir una excelente guía de viaje audio-visual que cubra un país o continente; otro podría servir por sí solo como completísimo curso de idiomas en el que sea posible la consulta previa sobre la pronunciación correcta de una determinada frase; en otro diferente se podría encontrar el texto y el sonido de un buen número de canciones o, alternativamente, información comercial detallada de las empresas de un país, así como otro gran número de posibilidades  diferentes.
 
El precio de lanzamiento del Data Discman, equivalente a unas 40.000 pesetas, parece atractivo teniendo en cuenta la tendencia a la baja que indudablemente tendrá en el futuro si su comercialización fuese un éxito. Conectable a la pantalla de TV y a un equipo de sonido, puede permitir disponer de su contenido de un modo más cómodo que el de una pequeña pantalla o unos mini auriculares. Sin embargo, aún existen inconvenientes o limitaciones que posiblemente puedan ser superados en el futuro.
 
Así, los primeros modelos no son compatibles con ordenadores PC, agendas electrónicas u otro tipo de accesorios; el número de minidiscos disponibles es muy pequeño y posiblemente no supere el centenar en los próximos años, y por último, la pantalla es monocromática y con un número pequeño de líneas de texto. En todo caso, todas ellas son dificultades superables y, aunque el ritmo de producción actual es prudente, 5.000 unidades mensuales, posiblemente cuando se destine al mercado americano, y posteriormente al europeo, las cifras se multiplicarán por un factor de 10 en poco tiempo y otros fabricantes intentarán participar en este mercado produciendo nuevos y mejores instrumentos.