Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Unos alperujos valiosos

Un proverbio español dice “El remedio de la tía Mariquita que con aceite todo lo quita ”. Los olivos, las aceitunas, el aceite de oliva, están íntimamente ligadas a la historia del hombre. Según la leyenda griega, una paloma partió de Fenicia para ofrecer una ramita de olivo al templo de Zeus en el Epiro. Esa misma imagen de una paloma con la ramita de olivo aparece también en el mito de Noé.

Unos alperujos valiosos
Ilustración :: ÁLEX

MEDIO AMBIENTE

La producción de aceite de oliva es un factor muy importante en la economía y en la nutrición de los países del sur de Europa como son Grecia, España, Italia y Portugal. El origen del cultivo del olivo es incierto. Un fósil de olivo fue datado con unos 20 millones de años de antigüedad, en el Mioceno Superior y  el oleastro, un matorral espinoso de frutos pequeños, pocos útiles para el hombre, estaba muy extendido en el ámbito mediterráneo. Se cree que en la edad de Cobre (4.000 A.C.), se seleccionó en Oriente Próximo una variedad de frutos grandes y carnosos, conseguida por hibridaciones entre olivos africanos y orientales y, a partir de entonces, el fruto del olivo fue ampliamente utilizado con fines alimenticios y otros: cosméticos, ungüentos, alimentación de lámparas, etc. Es interesante saber que, en Babilonia, al médico se le conocía con el nombre de “asu”, es decir "conocedor de los aceites."

El olivo, Olea Europea, fue introducido durante los primeros siglos a. de C. en la península ibérica por fenicios y griegos. Los romanos expandieron su cultivo y mejoraron las técnicas de producción de aceite. Los aceites de Hispania, la mayor productora de este preciado alimento, ya eran considerados como los de mayor calidad en Roma y fueron consumidos habitualmente en otras muchas partes del Imperio. En la actualidad, España sigue siendo el primer país productor y exportador del aceite de oliva del mundo.

El proceso productivo del aceite de oliva tiene ciertas e importantes contrapartidas negativas. Por un lado utiliza cantidades grandes de agua y, lo que es peor, ocasiona grandes cantidades de residuos contaminantes en las almazaras, los denominados alperujos que son la mezcla de aguas de vegetación o alpechines, partes sólidas de la aceituna (hueso, mesocarpio y  piel) y restos grasos. Es decir todo aquello que resta de la aceituna molturada si eliminamos el aceite de oliva.

La eliminación del alperujos constituye un problema crítico para el futuro del sector aceitero europeo. Parte de ellos se usan como combustible, incluso para generar electricidad. En otros casos el procedimiento usual de eliminación de los residuos es remitirlos a grandes orujeras donde les extraen la grasa restante y el resto que queda se comercializa como fertilizante.

Sin embargo, los alperujos contienen concentraciones elevadas de componentes polifenólicos, algunos de ellos, según demuestran recientes investigaciones, con un excelente potencial biomédico beneficioso tanto en el sector farmacéutico como en el nutriceútico (nutricional y farmacéutico). Ello les concede un alto valor añadido. Además, el resto de material no extraíble podría ser una buena fuente de biomasa para la cogeneración de energía. De esta manera podrían aprovecharse esos residuos para obtener compuestos de alto valor añadido de aplicación en sectores como el alimentario y el farmacéutico, e incluso, para obtener biogás.  Si ello fuese factible, ello permitiría cambiar la situación actual pasando de tener de tener costos por el tratamiento de los alperujos a la obtención de beneficios por la venta de biogás, fertilizantes, polifenoles y agua depurada. ¿Será posible conseguirlo?.

ENXOLIVE

Para intentar lograrlo la Comisión Europea, dentro de su 7º Programa Marco incluyó la financiación, con más de dos millones de euros, del proyecto europeo 218442 ENXOLIVE, con diez participantes que cubren varios sectores, con una duración de tres años (2009-2012) y que está coordinado por María Ana Pérez Malesys de la empresa Tecnologías Avanzadas Inspiralia, S.L, con el fin de investigar un “bio-reactor para la industria de la aceituna, que permita cumplir la normativa UE y aprovechar el agua de desecho para obtener energía”.

En el proyecto participan diversas empresas de cuatro países. En el sector de la investigación, Cartif, España, focalizado en la extracción de polifenoles y su purificación; Itav, España, investigando los controles electrónicos de cada proceso; FHG, Alemania, especializada en la obtención de biogás y extracción de fertilizantes. En el sector del aceite de oliva, participan agrupaciones y cooperativas, como Aneo, España; Pezaunion, Grecia y Apooat, Italia. En el sector comercial, 4 Pymes relacionadas con el mercado de biogás (UGN y Prodeval), Lachifarmia (polifenoles)  e Idecal (tratamientos de residuos).

Por tanto, el propósito del proyecto ENXOLIVE tiene tres facetas:

Económica, cambiando los costos actuales a unos importantes beneficios por la comercialización de los productos obtenidos, incluyendo la recuperación de una importante cantidad de agua depurada.

Ambiental, pasando del actual impacto negativo ambiental y de malos olores a la obtención de productos biosaludable

Legislativa, permitiendo cumplir las directivas europeas sobre tratamientos de residuos, reciclado de aguas y legislación ambiental.

LOGROS

Son varios los objetivos científicos y tecnológicos que se han alcanzado como consecuencia del desarrollo del proyecto.

Los dos principales de tipo científico han sido el desarrollo y optimización de un proceso de biodegradación anaerobio para el tratamiento de los residuos industriales de las almazaras así como la determinación de los sistemas más adecuados para la extracción de los componentes fenólicos de tales residuos, consiguiendo una eficiente recuperación de más del 90% de ellos. Como curiosidad de interés se puede señalar que los residuos españoles fueron los que presentaron más polifenoles y capacidad antioxidante, muy superiores a los de Italia y Grecia.

En cuanto a logros tecnológicos, destaca la consecución de unos bioreactores que son de tipo modular, adaptables a la cantidad de residuos producidos y que permiten la obtención de biogás con valor comercial, así como la recuperación de compuestos nitrogenados y fosforados como fertilizantes. El carácter modular de los bioreactores hará posible los tratamientos, sin necesidad de grandes traslados como los necesarios actualmente, ya que en lugar de con 100 millones de kilos, una instalación podrá ser rentable con cifras de producción de 25 millones de kilos, aparte de las ventajas medioambientales que supondrá su instalación.

Más en:
http://www.enxolive.com/