Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Fukushima y la senda alarmista

Hace muy pocos días se ha presentado el borrador del informe final de Naciones Unidas sobre Fukushima. Es razonable que accidentes como los de la Isla de las Tres millas, Chernobyl y Fukushima nos obliguen a replantear el problema de las centrales nucleares, su seguridad e, incluso, su propia existencia

Fukushima y la senda alarmista
::Alex
Hace muy pocos días se ha presentado el borrador del informe final de Naciones Unidas sobre Fukushima. Es razonable que accidentes como los de la Isla de las Tres millas, Chernobyl y Fukushima nos obliguen a replantear el problema de las centrales nucleares, su seguridad e, incluso, su propia existencia. Lo que no es tan razonable es que los postulantes de sus ventajas o inconvenientes utilicen la ciencia de un modo acientífico .
Sentido común
Un ejemplo claro lo tenemos en la reciente noticia ampliamente difundida en algunas publicacioens  bajo el título de «Fukushima provoca anormalidades tiroideas». Según se lee, «se han registrado casos en niños nacidos en los meses posteriores a la explosión de la central nuclear de Fukushima en Japón, en lugares tan dispares como la costa oeste de Estados Unidos, donde las precipitaciones radioactivas llegaron a rozar el 211% más de lo normal. En Japón, los problemas de tiroides afectan al 44% de los niños nacidos en el 2011». Lo publicó el 'Open Journal of Pediatrics' el pasado mes de marzo. 
La única afirmación contrastable de esa noticia es la de su origen. El resto, falso o deliberadamente ambiguo: a) Al referirse a las precipitaciones radiactivas, para nivel de normalidad los autores escogieron un lugar, conveniente estadísticamente, pero no para la seriedad científica; b) las radiaciones se refieren al iodo-131, pero se midieron indirectamente (radiación beta, que puede proceder de otras fuentes, como el radón, dependiente de la ubicación geográfica); c) aún si se admitiese el aumento, el nivel estaba situado muy por debajo de cifras anormales o peligrosas; d) respecto al 44,2% de aumento de problemas de tiroides, la obtención de la cifra se basa en supuestos semejantes a los usados cuando los mismos autores publicaron en 'International Journal of Health Services' (IJHS) que el accidente de Fukushima provocaría 14.000 muertes (o 40.000, más recientemente) en Estados Unidos. ¿En qué se fundamentan? En que las cifras oficiales de fallecimientos en 122 ciudades americanas entre el 27/02 y 24/04 de 2011 (el accidente ocurrió el 11 de marzo) se incrementaron un 4,46%.  Pero si hubiesen elegido otro límite temporal (como entre el 02/01 y 22/05) en lugar de un aumento de mortalidad aparecería una disminución. ¿Suficiente para afirmar que las radiaciones de Fukushima tuvieron un efecto protector? Evidentemente no; los datos estadísticos son siempre interpretables, pero hace falta sentido común antes de lanzarse por sendas alarmistas. Como se ha repetido en múltiples ocasiones, existe ciencia contrastable, ciencia buena (lo que no significa que sea infalible) y ciencia discutible (lo que no significa que no pueda acertar en algunas ocasiones). Lo razonable es apostar por la ciencia buena, la que se publica en buenas revistas y posteriormente se corrobora.
 ¿Qué sucede con revistas como 'Open Journal of Pediatrics' (OJP)? Algo que, desgraciadamente cada vez es más usual. OJP pertenece al grupo editorial SCRIP, registrado en China y cuenta con cerca de 60 revistas. Al grupo se le ha acusado de 'scam' (la traducción correcta sería la de estafa) por pedir dinero a los autores por los artículos, publicarlos sin los adecuados arbitrajes de expertos, redactar noticias sensacionalistas respecto a los contenidos, etcétera.  OJP no está incluido en la lista de revistas con factor de impacto. En cuanto al IJHS, dentro de su disciplina, en los índices más usados científicamente figura entre las últimas.
En ciencia, como en todo en la vida, no es oro todo lo que reluce. Hay que conocer el medio en el que nos movemos y actuar con prudencia, valorando la solvencia de las fuentes de información.
UNSCEAR
De las muchas fuentes solventes existentes, una sería UNSCEAR, acrónimo de (traducido) Comité Científico de las Naciones Unidas sobre los Efectos de la Radiación Atómica. Establecido en 1955 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, tiene designados a veinte y tres países como miembros del Comité. La representante española es la científica María Jesús Muñoz González, Jefa del Gabinete de la Dirección Técnica de Protección Radiológica del Consejo de Seguridad Nuclear y profesora universitaria.
A lo largo de sus 58 años de existencia UNSCEAR ha elaborado veinte importantes informes sobre las radiaciones, sus fuentes, sus efectos y los mecanismos biológicos de su acción. 
El accidente de Fukushima, tras el terremoto y tsunami de magnitud 9, supuso graves daños en la central nuclear, liberándose tal material radiactivo de las instalaciones que obligó a evacuar a decenas de miles de personas. Por ello, el 22/09/2011 el Secretario General de la ONU pidió a los Estados miembros que avalasen a UNSCEAR para elaborar un informe completo al respecto. Fue respaldado por la resolución de la Asamblea General de la ONU (66/70) del 09/12/2011. Desde entonces, dieciocho Estados miembros de la ONU han suministrado la colaboración gratuita de más de 80 expertos para realizar el análisis científico más completo y serio posible, hasta la fecha, sobre el tema. 
Datos científicos
EL informe responde a las preguntas planteadas sobre qué ocurrió y cuáles han sido y serán las consecuencias del accidente. Los resultados provisionales se presentaron en Viena el pasado año. 
Según UNSCEAR, se han aclarado puntos como: la naturaleza y composición de las emisiones a la atmósfera procedentes de los cuatro reactores dañados; mediciones de elementos radiactivos en el aire, el suelo, el agua y los alimentos; dosis recibidas por adultos y los niños en las diferentes áreas de Japón, teniendo en cuenta  órganos importantes, como el tiroides, para lo cual se han investigado dos millones de personas que vivían en la prefectura en el momento del accidente y miles de posibles niños afectados; respecto a los trabajadores de la central o los más de veinte mil que han participado en la limpieza tras el accidente, lo más relevante es que, aunque tres trabajadores fallecieron en la central, víctimas directas del accidente, y varias decenas sufrieron irradiaciones cutáneas, no se han reportado en ellos efectos posteriores clínicamente observables. 
En cuanto a los seis trabajadores que han muerto desde el accidente, ninguna de las muertes parece tener ningún vínculo con la irradiación. 
Por ello, hace un año, basándose en ese informe preliminar y en otro procedente de la Organización Mundial de la Salud, la revista 'Nature' afirmaba que pocas personas desarrollarían cáncer como consecuencia de la exposición al material radioactivo que arrojó la planta nuclear y que en aquellos que lo tuvieran nunca se sabría a ciencia cierta su causa.
Durante la reciente celebración del Comité Científico de UNSCEAR celebrada hace unos días, entre el 27 al 31 de mayo, se ha conocido el borrador final del Informe que se presentará el próximo octubre a la Asamblea General de las Naciones Unidas. En general, es confirmatorio del informe provisional ya conocido del pasado año.
¿Significa todo esto un posicionamiento en favor o en contra de las centrales energéticas nucleares? No. Es sólo información científica. Para opinar y decidir al respecto existen otros cauces.
·· Más datos en:  http://naukas.com/2013/04/20/un-estudio-vergonzoso-sobre-la-radiacion-de-fukushima