Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Redes sociales y trastornos del sueño

Un abuso en el tiempo dedicado a las redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, Whatsapp, Youtube, Snapchat, Linkedin, etc. puede ocasionar problemas de sueño

Redes sociales y trastornos del sueño
Un abuso en el tiempo dedicado a las redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, Whatsapp, Youtube, Snapchat, Linkedin, etc. puede ocasionar problemas de sueño. Es lo que indica un estudio llevado a cabo en el año 2014 por cuatro investigadores de la University of Pittsburgh School of Medicine y de los Institutos Nacionales de Salud (EEUU), que se acaba de publicar en el volumen 85 de la revista Preventive Medicine correspondiente a abril del 2016 con el título de “The association between social media use and sleep disturbance among young adults “.
 
Efectivamente, este estudio fue realizado, a través de diversos cuestionarios debidamente analizados por expertos, sobre 1.788 adultos jóvenes con edades entre 19 y 32 años para intentar determinar si existía alguna asociación entre las alteraciones del sueño y el incremento del uso de redes sociales entre la población adulta joven.
 
Los datos de partida fuero que los participantes del estudio gastaban una media de 61 minutos diarios usando las redes sociales a través de su teléfono móvil o Tablet y que revisaban sus cuentas unas 30 veces a la semana. Por otra parte, del total de las personas estudiadas un 30% de ellas señalaron que tenían altos niveles de perturbación del sueño.
 
La conclusión más importante obtenida fue que, en general, cuando era mayor la frecuencia de revisión de sus correspondientes redes sociales ello podía llevar hasta a un incremento de tres veces la probabilidad de sufrir trastornos de sueño, comparados con las personas cuyo número de revisiones era escaso, y que la frecuencia con la que utilizamos las redes sociales puede ser el mejor predictor de este tipo de patologías.
 
Según los autores de la investigación, “La fuerte asociación entre el uso de smartphones y las alteraciones del sueño tiene importantes implicaciones clínicas para la salud y el bienestar de los adultos jóvenes. El trabajo futuro debe tener como objetivo evaluar la direccionalidad para comprender mejor la influencia de factores contextuales asociados con el uso de smartphones”.
 
Todos sabemos que se está volviendo una costumbre bastante generalizada que durante la noche mantengamos el smartphone conectado en nuestra mesita o incluso entre las sábanas, y, cuando a oscuras, parpadea anunciando una notificación, algunas personas suelen coger el móvil para revisarla: ello es una señal inequívoca de que serán más propensas a tener trastornos de sueño que las personas que hacen un uso normal y moderado del móvil.
 
En este sentido, una encuesta de la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos ha señalado que cuatro de cada diez estadounidenses se llevan sus teléfonos móviles a la habitación cuando van a acostarse y que ese porcentaje casi se duplica, hasta un 72%, en los adolescentes de 13 a 18 años. Más aún, los continuos encendidos de los aparatos pueden llegar a alterar los ritmos circadianos normales.
 
En este sentido cabría recordar la advertencia que ya hacía hace más de dos años, el doctor Jesús Escribá, médico neurofisiólogo del Hospital Casa de Salud, especializado en medicina del sueño sobre la aparición de un nuevo trastorno, el “insomnio tecnológico”, que se produciría por el uso abusivo de Internet antes de dormir, ya que la luminiscencia de la pantalla de dispositivos como el móvil, el portátil o la tableta es “muy contraproducente para conciliar el sueño”, indicando que el uso en la cama de estos aparatos “no sólo acorta las horas de sueño, sino que repercute en su calidad”. Y, según el mismo experto ello es preocupante porque “España lidera el ranking de ‘smartphones’ y de consumo de psicofármacos en Europa y aplicaciones como el WhatsApp y fármacos como el ‘Orfidal’ están cada vez más presentes en nuestra rutina al acostarnos por la noche”.
 
En otras investigaciones se ha demostrado que el uso de ordenadores en general puede afectar el sueño, como un estudio de 2012 entre más de 1,400 jóvenes de la Universidad de Gotenburgo que encontró que el uso frecuente de ordenadores llevó no solo a trastornos del sueño, sino también a la depresión y el estrés.
 
En los Estados Unidos, aproximadamente 1 de cada 4 estadounidenses indica que tienen un problema de sueño que afecta su capacidad de concentración, 1 de cada 5 su capacidad de recordar cosas, y aproximadamente 1 de cada 10 su capacidad para conducir y hacerse cargo de sus asuntos financieros.
 
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