Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Vencer enfermedades con la fuerza de nuestra mente

Win Hof, un temerario holandés, conocido con el calificativo del “hombre de hielo”, es poseedor de 20 premios Guinness por soportar temperaturas extremas

Vencer enfermedades con la fuerza de nuestra mente

Win Hof, un temerario holandés, conocido con el calificativo del “hombre de hielo”, es poseedor de 20 premios Guinness por soportar temperaturas extremas. Algunos: permanencia cubierto de hielo, con cerca de dos horas enterrado en cubitos, correr medio maratón en el círculo polar ártico a 30 grados bajo cero, ser el primer ser humano que alcanzó la cima del Kilimanjaro vistiendo unos pantalones cortos o correr un maratón completo en el desierto sin agua.

Dejando aparte los detalles, lo importante es su creencia de que su éxito se debe no solo entrenamiento físico sino al mental, desarrollando un método, el Win Hof , que según su creador puede permitirnos controlar conscientemente nuestro sistema inmunológico para combatir multitud de enfermedades diferentes incluyendo algunas destructivas como el SIDA, la esclerosis múltiple o el cáncer.

¿Algo más que palabrería? Un grupo de serios investigadores médicos holandese se propusieron analizar científicamente el método Win Hof, para lo que seleccionarían a varios participantes y les someterían a un entrenamiento de una semana con el método. Al final de ese periodo cada uno de ellos sería inoculado con un microorganismo que de modo general suele ocasionar procesos inflamatorios, con náuseas violentas, vómitos y fiebre que permanecen varios días.

La idea se le ocurrió en el 2010 a Matthijs Kox que es un inmunólogo que trabaja en el Radboud University Medical Center de Nijmegen, en Holanda, al saber que el “hombre de hielo” Hof había dicho que él podía regular no sólo su propia temperatura corporal, sino también su sistema inmunológico. Kox se propuso “Bueno, vamos a darle una oportunidad” con el convencimiento de que el resultado sería negativo.

Para comenzar Kox y su colaborador Peter Pickkers, invitaron a Hof a su laboratorio para investigar cómo reaccionaría a la prueba estándar de la inflamación. Se trata de la exposición a una toxina bacteriana, producida por Escherichia coli, que induce temporalmente fiebre, dolor de cabeza y escalofríos. Para sorpresa de los médicos la respuesta del Hof a la toxina fue mucho más leve que para la mayoría de la gente, con menos síntomas desagradables y unos niveles muy bajos de proteínas inflamatorias en su sangre.

Tras ello, se decidió realizar la investigación con 24 seleccionados, 12 de ellos, el grupo control, y otros 12 que se someterían al método Hof. Los resultados aparecen en un artículo aparecido el pasado sábado en una de las principales revistas científicas del mundo, PNAS, con el título de “Voluntary activation of the sympathetic nervous system and attenuation of the innate immune response in humans”, firmado por el doctor Kox y otros seis prestiigiosos médicos especialistas holandeses (http://www.pnas.org/content/early/2014/04/30/1322174111)

La mitad de los voluntarios viajaron a Polonia para pasar por el programa de formación del Hof,. Tras ello, regresaron a Holanda y se sometieron a la prueba de inflamación consistente en recibir las inyecciones de la toxina, mientras continuaban realizando los ejercicios de respiración del método Hof. Los otros 12 voluntarios experimentaron la prueba sin ningún entrenamiento.

Los resultados fueron aunque preliminares, fueron concluyentes: Los participantes entrenados mostraron menos y más leves síntomas tipo gripe, su concentración de proteínas sanguíneas asociadas con la inflamación fue menor y mostraban una mayor concentración de interleuquina-10, una proteína antiinflamatoria.

La importancia de los hallazgos radica, según los propios autores, en que “Hasta ahora, el sistema nervioso autónomo y el sistema inmunitario innato se miraban como sistemas que no podían ser influenciados voluntariamente. El presente estudio demuestra que, a través de prácticas técnicas aprendidas en un programa de capacitación a corto plazo, el sistema nervioso simpático y el sistema inmunitario pueden ser, de hecho, influenciados voluntariamente. Voluntarios sanos practicando las técnicas aprendidas exhibieron un profundo aumento en la liberación de adrenalina, lo que a su vez condujo a aumentar la producción de mediadores antiinflamatorios y a una posterior amortiguación de la respuesta de citoquinas proinflamatorias provocada por la administración intravenosa de una endotoxina bacteriana. Este estudio podría tener importantes implicaciones para el tratamiento de una variedad de condiciones asociadas con la inflamación excesiva o persistente, especialmente en las enfermedades autoinmunes en el que las terapias que antagonizan las citocinas proinflamatorias muestran grandes beneficios”.

El Dr. Kox sospecha que las técnicas de respiración son el mayor contribuyente a la supresión de las respuestas inflamatorias. Treinta minutos después de comenzar los ejercicios de respiración, antes de que se inyectara la toxina los participantes entrenados empezaron a producir más adrenalina, una hormona implicada en el estrés y las respuestas inmunitarias.El equipo de Kox espera poder analizar con más detalle los efectos de los ejercicios de respiración así como realizar el experimento con más voluntarios. También advierten que en su investigación se ha considerado sólo la inflamación a corto plazo y que todavía es confuso cómo aplicarán los resultados al problema de las enfermedades crónicas.

En todo caso la investigación lleva a investigar más y a revisar los vínculos existentes entre el sistema nervioso y las respuestas inmunitarias, según Kevin Tracey, un médico presidente del Instituto Feinstein para la investigación médica de Manhassett, Nueva York: “No se puede entender inmunidad sin comprender su regulación neural”, ” Y lo que se ha encontrado es uno de esos circuitos reguladores que puede ser modulada”.

Aunque el Dr. Kox piensa que los ejercicios respiratorios son los principales responsables de las respuestas antinflamatorias el método Hof consta de más componentes, tal como él mismo expone en su portal Web: http://www.wimhofmethod.com/wimhof-online-video-course/.

De forma resumida, tal como se explica en el portal http://www.krazyinfo.com/wim-hof-el-hombre-de-hielo/, los ejercicios respiratorios del Método Wim Hof poseen algunas semejanzas con el de la Meditación Tummo (calor interno, practicado por los monjes tibetanos) y Pranayama (respiración yóguica) y el propio Hof ha estudiado yoga y meditación por muchos años, pero su técnica procede primordialmente de lo que él llama “cold hard nature”, es decir, someterse a sí mismo a las condiciones de la naturaleza: He aquí en qué consisten:

1. Ponte cómodo y cierra tus ojos

Siéntase en una postura de meditación, la que sea más cómoda. Asegúrese de que puede expandir sus pulmones libremente sin sentir ninguna constricción. Se recomienda hacer esta práctica inmediatamente después de despertarse, cuando el estómago está vacío.

2. Calentamiento

Inhale profundamente. Imagine mentalmente cómo entra la respiración hasta que sienta una ligera presión desde el interior de su pecho en su plexo solar. Sostenga la respiración por un momento y luego exhale por completo. Expulse el aire tanto como sea posible. Sosténgase así por un momento. Repita esta ronda de ejercicio de calentamiento 15 veces.

3. 30 respiraciones poderosas

Imagine que está inflando un globo. Inhale por la nariz y exhale por la boca en ráfagas cortas pero de gran alcance. El vientre se contrae cuando usted está expulsando el aire y se expande cuando usted está respirando hacia adentro. Mantenga un ritmo constante y utilice su abdomen. Cierra los ojos y haga esto alrededor de 30 veces o hasta que sienta que su cuerpo está saturado de oxígeno. Los síntomas pueden ser mareos, sensación de hormigueo en el cuerpo, subidas de tensión de energía.

4. Su cuerpo

Durante las 30 respiraciones poderosas, tome conciencia de su cuerpo tanto como sea posible. Escanee su cuerpo hacia arriba y abajo y utilice su intuición, busque las partes que carecen de energía y qué partes tienen excesos de energía. Analice y busque alguna obstrucción de energía. Trate de enviar energía / calor a esos bloqueos. A continuación, elimínelos cada vez más profundamente. Pueden surgir temblores, traumas y liberaciones emocionales. A menudo, algunas personas reportan remolinos de colores y otras imágenes visuales durante este ejercicio. Si eso ocurre, entre en ellos. Conoce tu mundo interno y cómo se relaciona con la sensación de tensión o bloqueos en el cuerpo.

5. El aguante

Después de los 30 ciclos de respiración, llene los pulmones a su máxima capacidad sin utilizar demasiada fuerza. A continuación, elimine todo el aire y manténgase así todo el tiempo que pueda. Relájese y abra todos los canales de energía del cuerpo. Observe cómo el oxígeno se está extendiendo a todo su cuerpo. Mantenga la respiración hasta que sienta un reflejo en la parte superior de su pecho.

6. Respiración de recuperación

Inhale a plena capacidad. Sienta el pecho en expansión. Suelte cualquier tensión en el plexo solar. Cuando esté a pleno rendimiento, mantenga la respiración una vez más. Deje caer la barbilla en el pecho y sostenga la respiración durante unos 15 segundos. Observe que puede dirigir la energía con su conciencia. Aproveche este tiempo para explorar el cuerpo y ver donde no hay color, tensión o bloqueo. Si ve un bloqueo, mueva la energía hacia el “agujero negro”. Los lugares oscuros se llenan de luz. Relaje el cuerpo más profundamente a medida que se mueve más hacia el interior, dejar que todo se vaya. Su cuerpo sabe mejor que usted. Después de 15 segundos ya completó la primera ronda.

7. Continuación

Las prácticas se pueden iniciar con 1-2 rondas diarias que al cabo de unos pocos días se pueden duplicar y seguir progresando hasta un mínimo de 15 minutos o 6 rondas con ejercicios. Si usted siente mareos o dolor, salir de la postura y acuéstese boca arriba. Respire suavemente y finalice la sesión de práctica.