Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

¿Quién descubrió América?

La pregunta más adecuada sería ¿de dónde procedían los primeros habitantes del continente americano? En la revista SCIENCE se acaba de publicar un artículo que parece aclarar la polémica hasta ahora existente

¿Quién descubrió América?

La pregunta más adecuada sería ¿de dónde procedían los primeros habitantes del continente americano? En la revista SCIENCE se acaba de publicar un artículo que parece aclarar la polémica hasta ahora existente. Su título: “Late Pleistocene Human Skeleton and MtDNA Link Paleoamericans and Modern Native Americans”. La oficina de prensa de la Universidad de Illinois, donde trabaja Julie McMahon, el investigador principal de la publicación, ha emitido la siguiente noticia (traducción automática corregida):

http://news.illinois.edu/news/14/0515genetic_RipanMalhi.html

Las pruebas genéticas en el nuevo estudio apoyan la hipótesis actualmente más extendida de que las primeras personas en las Américas vinieron de Asia nororiental cruzando un puente de tierra conocido como Beringia. Cuando el nivel del mar se elevó tras la última edad de hielo desapareció el puente terrestre. El estudio se basa en información genética extraída del diente de una muchacha adolescente que cayó en un pozo negro en la península de Yucatán hace 12.000 o 13.000 años.

Los restos de la joven fueron encontrados junto con los de varios animales que también cayeron en esa “trampa natural inevitable”. Para determinar cuánto tiempo hizo que vivió la joven el equipo investigador ha utilizado la datación por radiocarbono y analizado las señales químicas en los huesos y en los cristales que crecían sobre los huesos.

Los científicos han debatido durante mucho tiempo los orígenes de los primeros americanos, hasta la idea actual, apoyada por diversos análisis genéticos, de que los inmigrantes originales cruzaron por un puente terrestre conectaba el noreste de Asia y la Alaska actual.

Sin embargo el examen de los restos más antiguos de los posibles primeros inmigrantes parecían desorientar a los científicos porque sus cráneos eran más estrechos y tenían otras características mensurables diferentes que las de los nativos americanos. Algunos investigadores pensaban que estos individuos habían llegado a América desde lugares como Australia o el sudeste asiático.

La chica que cayó en el pozo también tenía un cráneo con la forma inusual. Pero, por suerte para los investigadores, sus huesos conservaban un material genético analizable.

“Hay montones y montones de teorías sobre el poblamiento de América” ha declarado el prof. Ripan Malhi, antropólogo de la Universidad de Illinois y del Instituto de Biología Genómica, cuyo laboratorio fue uno de los tres escogidos para llevar a cabo análisis genéticos para el nuevo estudio, al igual que los laboratorios de Brian Kemp en Washington State Univ. y de Deborah Bolnick en la Univ. de Texas. Cada uno independientemente extrajeron y analizaron el ADN mitocondrial del diente de la antigua joven. El material genético de las mitocondrias (estructuras generadoras de energía en las células) es más abundante que la encontrada en el núcleo de las células y es más fácil estudiar.

Malhi también analizó el ADN mitocondrial, centrándose en las regiones que codifican para proteínas específicas. Estas regiones de codificación mutan más lentamente que otras partes del genoma, y así puede ser marcadores más confiables de relaciones genéticas.

Los tres laboratorios, independientemente, encontraron que la antigua joven pertenece a un linaje genético que es compartido sólo por los nativos americanos. “Hemos sido capaces de identificar su linaje genético con gran certeza”, dijo Malhi. “Esto demuestra que los nativos americanos vivos y esos antiguos restos de la niña analizados proceden todos de la misma población original que protagonizó el poblamiento inicial América”.

Hay que resaltar que la investigación ha sido un esfuerzo internacional de científicos y técnicos de más de una docena de instituciones.