Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Sábana Santa, ¿solo un fraude?

Hace casi medio siglo Philips creó los Premios Holanda para jóvenes investigadores menores de 21 años, premios desafortunadamente ya desaparecidos. España era uno de los 15 países participantes. Durante varios años fui miembro del jurado nacional y, en el año 1980, nos vimos sorprendidos gratamente por un joven de 18 años, José Felicísimo Moreno Méndez, a quien se le concedió el premio nacional. Prtesentaba un excelente trabajo con el título de “Mis investigaciones sobre la Sábana Santa” analizando “un método especial de traspaso proporcional de imágenes planas tridimensionales a perfiles bidimensionales correlativos”. Las inquietudes físicas del joven se cumplieron a través de su carrera universitaria de Física, su tesis doctoral sobre distorsiones de las galaxias (1992), su plaza de profesor titular de Física Aplicada en la Universidad de Valencia (1997) o su brillante carrera científica, de la que son buena muestra la obtención de uno de los XVIII Premios Universidad-Empresa por su labor investigadora sobre la construcción de satélites, o el de coordinar algunos importantes proyectos europeos. Así se inició mi interés por el tema.

Sábana Santa, ¿solo un fraude?
Ilustración :: ÁLEX

SÁBANA SANTA

La Sábana Santa o Sudario de Turín es un largo lienzo de lino (4,36 m x 1,10 m), con la imagen (en negativo) delantera y posterior de un hombre que parece haber sido crucificado. Existen muchas hipótesis sobre cómo se formó la imagen sobre el lienzo. Ninguna se ha demostrado, por ahora. La imagen sigue exactamente los registros bíblicos de la crucifixión de Jesús. La Sábana Santa se mostró en Europa por vez primera en Lirey, Francia, en el año 1355. Luego viajó a diversos lugares de Francia, Italia y Bélgica. En la Sainte Chapelle Chambéry de Francia, en el año 1532, sufrió daños considerables por un incendio. En 1578 se trasladó a Turín, donde permanece en la capilla real de la Catedral de San Juan Bautista.

¿Qué sucedió antes del 1355? Los que creen que es la sábana que envolvió a Jesús piensan que podría tratarse de la “imagen auténtica” de Cristo que el rey Abgar V recibió a finales del siglo I según la Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesárea o el evangelio apócrifo denominado Doctrina de Tadeo. En el año 525, tras una riada, la sábana se redescubrió en Edesa (650 km al norte de Jerusalén) donde fue venerada en los primeros siglos del cristianismo, plegada de modo que solo se mostraba la cara. Permanecería allí hasta el año 944 cuando la compró el emperador de Bizancio para llevarla a Constantinopla, donde permanecería hasta el 1204. Año en que la Cuarta Cruzada tomó la ciudad y, posiblemente, los templarios la trasladaron a Francia, donde permanecería oculta más de un siglo.

DATACIÓN

En el año 1988 científicos de las universidades de Oxford, Zurich y Arizona sometieron a una pequeña muestra procedente de la esquina derecha frontal de la Sábana Santa a la datación de carbono-14. El viernes 13 de octubre de 1988, se conocieron los resultados, que se publicaron después (febrero 1989) en la revista Nature. Suponían un jarro de agua fría para las personas que estaban convencidas de que el Carbono 14 confirmaría la autenticidad de la Sábana. El que era entonces el custodio de la Reliquia, Cardenal Ballestrero, titular de la Sede de Turín, comunicó al mundo que se había realizado la prueba del Carbono 14 a la Sábana Santa y que, según esta prueba, estaríamos ante un lienzo muy posterior al tiempo de Jesús, una tela que tendría una antigüedad que correspondería al intervalo de entre 1260 y 1390. La traducción en los medios de comunicación fue de qué se trataba de una falsificación realizada en la Edad media. Así parecía cerrarse el debate y concluir el análisis científico sobre la Sábana Santa.

Sin embargo, la historia continuó. La bibliografía de estudios e investigaciones sobre la Sábana Santa es amplísima, con más de 7400 publicaciones realizadas en revistas especializadas. Y actualmente aún siguen apareciendo más de 300 publicaciones anuales tratando del tema, lo que demuestra que no está cerrado definitivamente, que continúa abierto.

Así, en los últimos 25 años se han sucedido aportaciones críticas de diversos científicos respecto a las pruebas de datación del carbono-14. Esas críticas se resumen en un artículo recientemente publicado en el que se indican posibles fuentes de contaminación que pudieron afectar los resultados de la datación: la contaminación del agua usada para combatir el incendio de 1532 que afectó al área de la muestra, los daños posteriores producidos por el agua, la germinación y crecimiento de organismos, los desinfectantes usados en 1533 para combatir hongos y otros crecimientos, la posible reparación hecha en la zona de la muestra durante la Edad Media mediante retejido, etc.  Estas controversias de datación por carbono-14 son frecuentes. Así, es significativo que unos restos arqueológicos óseos hallados en España, que se habían datado en 35.000 años mediante carbono-14, este mismo año se han redatado, tras someterlos a una descontaminación por ultrafiltración obteniendo la nueva cifra de 50.000 años.   

CONTROVERSIAS

Mientras, otros investigadores han refutado la hipótesis del origen medieval de la Sábana, que hasta la fecha, no ha sido establecida científicamente mediante investigaciones publicadas en revistas científica de prestigio. También es significativo el dato de la vainillina, un componente investigado en el año 2005 por Raymond N. Rogers, del Laboratorio Nacional de Los Alamos, Nuevo Mexico, quien encontró que la muestra usada para la datación era la de un parche de tejido posterior al original, conteniendo algodón además del lino original.  La desaparición gradual del compuesto vainillina en el lino es prueba de su antigüedad y Rogers halló que la vainillina estaba presente en el parche analizado en 1988 pero no en la parte principal del manto.  Los linos encontrados con los rollos del Mar Muerto, de la época de Cristo, tampoco tenían rastros de vainillina. Ronald Hatfield, científico que participó en las pruebas de 1988, admitió que una mezcla de algodón y lino hubiera dado como resultado un error en la datación.

Ello revaloriza otras investigaciones anteriores como las de los del STURP (Shroud of Turin Research Corporation), corroboradas por otros científicos, sobre la ausencia de pinturas en la Sábana Santa o, la presencia de sangre humana y que ésta es del tipo AB. En cuanto a los pólenes estudiados en la tela corresponden a 33 plantas que crecen en Palestina, Turquía y Francia lugares por los que supuestamente pasó la Sábana Santa. Por otra parte, tal como se relata en el reciente libro “Il Mistero della Sindone”, de Giulio Fanti, el examen de las fibras del tejido de la Sabana Santa ha sido comparado por modernas técnicas científicas con muestras de telas desde hace 3000 años hasta la fecha descartando la teoría de una falsificación.

Por todo ello, personas como Tristan Casabianca, en un artículo recientemente publicado en la revista The Heythrop Journal, afirman que la probabilidad de que la sábana sea la que envolvió el cuerpo de Jesús de Nazaret es muy alta.

En todo caso, la ciencia se encuentra ante una incógnita que, seguro, en el futuro, se podrá resolver adecuadamente.

 Más en:

http://www.shroud.com/homespan.htm