Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

El turismo de las células madre: un peligroso gran negocio

El actualmente conocido como “turismo médico” siempre ha existido. Según los relatos griegos en el siglo VI a.C. al santuario médico de Asklepio, considerado el Padre de la Medicina, acudían “millares de peregrinos, un ejército de tuertos, ulcerosos y lisiados, que buscaban una victoria contra el sufrimiento y la muerte”

El turismo de las células madre: un peligroso gran negocio
El actualmente conocido como “turismo médico” siempre ha existido. Según los relatos griegos en el siglo VI a.C.  al santuario médico de Asklepio, considerado el Padre de la Medicina, acudían “millares de peregrinos, un ejército de tuertos, ulcerosos y lisiados, que buscaban una victoria contra el sufrimiento y la muerte”.
 
En la actualidad, sin duda la historia de la medicina, de la ciencia y de la humanidad dedicará un puesto destacado para los descubrimientos de la existencia de células progenitoras usualmente denominadas “células madres”, el conocimiento de su capacidad de transformarse en células diferenciadas específicas, la posible obtención de células madre IPS (“células madre inducidas”) a partir de otras ya diferenciadas con la posibilidad de obtener células madre en un paciente a partir de otras células normales parea ser usadas después, sin problemas de rechazo, en la terapia celular de un órgano o tejido dañado.
 
Las posibilidades que se abren son casi infinitas y enorme el número de personas desesperadas existentes en el mundo en búsqueda de una cura o un paliativo para sí o un ser querido, siendo capaces de viajar a donde sea con tal de recibir un tratamiento a cambio de pagar por ello verdaderas fortunas El resultado de ello podría suponerse: la aparición de multitud de centros en muchos países ofreciendo terapias con células madre para tratar una gran variedad de condiciones médicas. Ello ha hecho nacer y crecer desmesuradamente el denominado “turismo de células madre”. Actualmente casi la mitad de los tratamientos prometidos se ubican en China, pero en países como Mexico y Rusia el crecimiento del sector es vertiginoso e, incluso, en países como Estados Unidos existen más de 300 clínicas ofreciendo tratamientos con células madre. En palabras de la doctora Alta Charo, profesora de bioética de la Universidad de Madison, Wisconsin, EEUU, “las células madre se han convertido en una palabra mágica. De igual forma que sucedió en el siglo XIX, cuando todo se solucionaba con la electricidad o el magnetismo, hoy en día parece que la nanotecnología y las células madre fueran la panacea universal”. Como un pequeño ejemplo, véase una oferta de centros y tratamientos ofrecidos en Tailandia: https://es.pinterest.com/thaistemcells/regeneration-center-of-thailand/
 
Desgraciadamente una cosa es la esperanza y otra la realidad. La evidencia de la utilidad de las células madre es muy limitada, a excepción de la bien conocida de las de médula ósea (En Europa, cada año, unos 30.000 pacientes reciben tratamiento con células madre sanguíneas), aunque hay que reconocer que comienzan a aparecer resultados muy prometedores, pero limitados, en los resultados conocidos de los primeros ensayos clínicos de terapias con células madre. Y, desde luego la enorme mayoría de los tratamientos que se anuncian por diversas clínicas en la Web son dudosos, potencialmente ineficaces, a veces decididamente perjudiciales, incluso mortales, además de extremadamente costosos e inútiles. Ilustrativo es el caso de un médico holandés el Dr. Cornelis Kleinbloesem, quien a partir del año 2007 creo una red de clínicas en Alemania, que hubieron de cerrar en el 2011 cuando un periódico británico denunció la muerte de dos niños tratados en en esas clínicas. No fue el fin. El Dr. Cornelis tras un paso intermedio por el Líbano actualmente posee una red de centros en Bulgaria. En otros casos se ha descubierto el uso de células madres de origen vacuno en lugar de humano o el desarrollo de diversos tumores por el uso de células madre mal purificadas.
 
¿Qué hacer al respecto? No es fácil una respuesta sencilla. La Sociedad internacional para la investigación con células madre (ISSCR, International Society for Stem Cell Research) trató de hacer una lista de clínicas eficaces y otra de las que no lo eran tanto y se encontró frente a una multitud de amenazas de litigio.
 
Y no es que falten herramientas legales, pero son dispersas y variadas. Ni siquiera Europa las ha unificado. Cada país cuenta con sus específicas. Las europeas Se pueden consultar en: http://www.eurostemcell.org/es/stem-cell-regulation
 
Aunque no debemos demonizar todas las actividades relacionadas con las posibles nuevas aplicaciones de las células madre en el combate de las enfermedades si debemos ser prudentes al respecto. De acuerdo con lo expresado por la International Campaign for Cures of Spinal Cord Injury Paralysis (ICSCIP) “No es ético cobrar a los pacientes por intervenciones experimentales que no se han probado como seguras y efectivas en estudios clínicos bien diseñados y ejecutados”. Y la cruda realidad actual es la limitada evidencia científica actual sobre tales preconizados tratamientos con células madre, con beneficios dudosos, riesgos desconocidos y la imposibilidad para los pacientes de que, con posterioridad a su uso, pudieran ser partícipes de algún ensayo clínico posterior adecuado.
 
Pasemos al capítulo de esperanzas. La Medicina oficial si cuenta con dos aproximaciones válidas: los tratamientos experimentales y los ensayos clínicos. Una
 intervención
 experimental
 es
 un
 tratamiento
 médico
 nuevo,
 aun no‐testado,
o
diferente al
habitual.
Por
lo
tanto,
aun
no
ha
sido
probado
que
es
seguro
o
que
funcionará
para
el
tratamiento
de
una
determinada
enfermedad.
Un
ensayo
clínico
autorizado
es
una
práctica clínica probada
a
través
del
proceso
previo formal, que
 demuestra
 que
 es
 razonablemente
 segura
y
 efectiva
 para
 una determinada
 enfermedad
 y
 condición
 clínica.
 Normalmente,
 estos
 tratamientos
 deben de ser aprobados por
un Organismo oficial competente.
 
Precedidos de los tratamientos experimentales previos, los ensayos clínicos controlados, minuciosos, costosísimos, de larga duración y con impredecible aplicabilidad futura, son el pilar esencial en el desarrollo de nuevas terapias. Afortunadamente este campo está en plena ebullición, como vemos a continuación. En España el Instituto de Salud Carlos III ha puesto en marcha la Red Tercel (http://www.red-tercel.com/portada/) en la que se puede seguir el estado de unos 60 ensayos clínicos sobre células madre que están en vigor en nuestro país. En la Unión Europea una iniciativa parecida (https://www.clinicaltrialsregister.eu/about.html) recoge toda la información de 28340 ensayos clínicos en Europa, de ellos cerca de 500 sobre células madre. A nivel mundial los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos mantienen un excelente registro mundial de todos los ensayos clínicos registrados, con múltiples posibilidades de búsqueda (http://www.nhs.uk/Conditions/Clinical-trials/Pages/clinical-trial.aspx?Condition=stem+cells). Así, en España se recogen 481 ensayos clínicos diferentes, prácticamente todos ellos en la fase inicial de reclutamiento de participantes. A nivel mundial la cifra se acerca a 12.000. La OMS también cuenta con su propia plataforma sobre datos de ensayos clínicos en el mundo, diferenciables por materias, países, etc (http://apps.who.int/trialsearch/). En el apartado de células madre aparecen 5260 resultados, casi todos en fase de reclutamiento de participantes.
 
Según la Sociedad internacional para la investigación con células madre, la situación actual se puede resumir en los siguientes 9 puntos: 1. Hasta ahora, muy pocos tratamientos han demostrado ser seguros y efectivos; 2. Cualquier tratamiento no confirmado tiene sus riesgos; 3. Diferentes tipos de células madre tienen diferentes funciones; 4. Un tratamiento concreto con células madre tendrá diferentes resultados para enfermedades o condiciones diferentes; 5.La ciencia respecto a una enfermedad debe coincidir con la ciencia respecto al tratamiento; 6.Las células del propio cuerpo pueden no ser seguras cuando se usan de forma automática en los tratamientos; 7. Los testimonios de pacientes y otro tipo de comercializaciones publicitadas por las clínicas pueden ser engañosos; 8. No es lo mismo un tratamiento experimental ofrecido comercialmente que un ensayo clínico; 9. Hay que fiarse del proceso por el cual la ciencia se convierte en medicina, aunque sea lento, porque está diseñado para minimizar los daños y maximizar la eficacia.
 
En conclusión, todos los tratamientos con células madre son procedimientos especializados que deben realizarse únicamente en centros especializados autorizados por las autoridades sanitarias. Los tratamientos deben considerarse como experimentales hasta que pasen satisfactoriamente cada uno de los estadios de los ensayos clínicos necesarios para analizar a fondo una terapia nueva. Solo entonces se aprobaría el tratamiento para su uso generalizado.
 
Más en: http://docplayer.es/3008103-Turismo-de-celulas-madre.html