Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Células madres: Ciencia y conciencia

Células madres: Ciencia y conciencia

En un interesante artículo, recientemente recogido por el Boletín trimestral de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular, un gran fisiólogo y científico español, el profesor José López Barneo, señala que la investigación con células madre, la posible aplicabilidad médica de éstas y las implicaciones éticas y religiosas que todo ello conlleva, son objeto de actualidad y cobertura mediática en todo el mundo. Pero añade que, en España, con su crónica debilidad del sistema de ciencia y tecnología, la cuestión se ha convertido en un tema de fricción política, donde los aspectos ideológicos se mezclan con estrategias o servidumbres personales, alejadas de los postulados propios de la Ciencia, y que esto ocurre paralelamente con una gran desinformación de la sociedad al respecto.

CIENCIA. Todo comenzó, cuando a finales de 1998, se publicaron simultáneamente dos trabajos acerca de la obtención y cultivo en el laboratorio de célula madre. De ello y de sus enormes posibilidades biomédicas futuras nos ocupamos oportunamente en esta misma Sección, en un artículo titulado Unas células maravillosas, que puede consultarse, junto con otros relacionados, en el portal Ciencia y salud de la edición electrónica de La verdad.

¿Qué son las células madre?. Son aquellas que aún no se han convertido en células especializadas de tejidos o de órganos, como riñón, hígado o tejido cerebral. El propósito de los científicos era muy sugerente: si se podían aislar y cultivar células madre adecuadamente en el laboratorio, orientándolas en su desarrollo, ello lograría proporcionar una fuente inagotable de material para reparar los daños en nuestros órganos y tejidos, incluidos los producidos por enfermedades como Parkinson, Alzheimer, paraplejías, deterioros cardíacos, hepáticos, renales, etc.

No todas las células madre tienen la misma capacidad de transformación y diferenciación. Se distingue entre células totipotentes, pluripotentes y multipotentes. Ejemplo de células totipotentes son las conforman la primera fase del desarrollo de un embrión hasta que alcanza aproximadamente la cifra de 16 células. Cualquiera de ellas, por separado, puede dar lugar a otro embrión. Sin embargo, las células pluripotentes no pueden conseguir este logro, pero si el de transformarse en células de cualquier tejido u órgano humano. Es el caso de las células embrionarias cuando el desarrollo de éste alcanza la fase de blastocisto. En cuanto a las células multipotentes son diferenciables en células de distintos tipos, pero dentro de una misma clase, tal como ocurre con las células madre sanguíneas que darán lugar a células rojas, blancas y plaquetas, pero no hepáticas o musculares.

¿De dónde se pueden obtener las células madre?. Hay tres fuentes principales:
a) Cada día se conocen más órganos y tejidos de nuestro cuerpo donde se van encontrando células no diferenciadas, con diferente capacidad de transformación. Al principio se creyó que estas células sólo eran multipotenciales, pero actualmente se sabe que su versatilidad es mucho mayor.
b) En las células precursoras de las gónadas de los fetos abortados. Los fetos pueden proceder de abortos espontáneos, de terminación espontánea del embarazo existiendo, incluso, la posibilidad de producirlos específicamente destinados a la finalidad de obtención de células madre.
c) En los embriones, tras la etapa de blastómeros (entre los días cinco a catorce desde la concepción), en la etapa de blastocisto. Mientras que los blastómeros son totipotentes, con capacidad individual de de generar por sí mismos un nuevo ser, las células madre embrionarias no son blastómeros, sino pluripotentes, obtenidas en una fase posterior de desarrollo. Los embriones pueden tener diversas procedencias: pueden ser sobrantes de fecundaciones artificiales, recientes o conservados congelados; otra posibilidad es la de usar como material de partida embriones sobrantes fecundados in vitro; otra tercera es la de clonación terapéutica, es decir, la creación de embriones por clonación, con la alternativa, incluso de usar embriones obtenidos mediante la fusión de un núcleo de célula humana con un óvulo de origen animal.

CONCIENCIA. Es fácil entender que un juicio apresurado sobre la ética y moralidad de la investigación con células madres sería un gran disparate, ya que, comenzando con su obtención, las situaciones son muy complejas y los propósitos perseguidos, al menos teóricamente, muy loables.

La primera de las tres opciones contempladas, cuando proceden de órganos y tejidos propios o de donantes, en principio, no plantearía otro problema que el del consentimiento informado de la persona a la que se extraigan las células. La segunda opción nos llevaría a consideraciones sobre licitud o ilicitud del uso de tejidos fetales para la investigación y terapia, con extensiones legales sobre a quien corresponde, en cada caso, la propiedad del feto. De todos modos, en general, no parecen existir excesivos reparos sociales a tal uso.

El caso de las células embrionarias es distinto. Una vez extraídas, pueden congelarse, guardarse y cultivarse en el laboratorio. El problema bioético fundamental de su uso es que, hasta ahora, por razones técnicas, su extracción a partir del blastocisto lleva consigo la necesaria destrucción del embrión, su muerte. Ello desemboca en cuestiones éticas de bastante calado, con el telón de fondo del debate sobre momento del origen de la vida humana. En todo caso las posiciones, lógicamente, suelen estar muy marcadas por los condicionamientos previos religiosos o sociológicos.

La postura oficial de la Iglesia católica es clara y contundente, con la afirmación de que la vida humana se inicia en el momento de la concepción, por lo que el embrión, aún en sus fases iniciales de desarrollo, tiene derecho a la vida. Por tanto, destruir un embrión equivaldría a destruir una forma de vida humana. Varias sectas hindúes también concuerdan con esta interpretación. Sin embargo, para otros grupos, como la mayoría de los judíos y musulmanes el embrión sólo alcanza la naturaleza humana varias semanas tras la fecundación, una vez que alcanza una forma parecida a la humana. En cuanto a los budistas llegan a considerar la clonación terapéutica como una positiva "reencarnación de la vida". Respecto a las Naciones Unidas, una resolución de hace unos años alcanzó la fórmula nada esclarecedora de recomendar el respeto a la "dignidad humana". En Alemania el uso de células madre embrionarias creadas desde enero del año 2002 es ilegal y puede significar una pena de prisión de hasta tres años. Indudablemente se trata de un debate ético social en el que no solo deben opinar los científicos.

¿SOLUCIÓN?. En una nota publicada on-line por la revista Nature hace unos pocos días se anunciaba la inminente publicación, también on-line, en esta revista, de sendas investigaciones de dos grupos de investigadores que han conseguido, con embriones de ratones, lo que hasta ahora era imposible: la obtención de células madres de embriones sin destruirlos. Investigadores de MIT de Massachussets, mediante la técnica denominada transferencia nuclear alterada (TNA), logran obtener embriones modificados que no son aptos para el desarrollo de nuevos seres si se implantan en úteros, pero si lo son para la obtención de células madre. Inmediatamente, varias organizaciones católicas americanas han pedido el apoyo a las investigaciones sobre éste tipo de técnicas TNA. Y, otros investigadores americanos, usando técnicas parecidas a las de la fertilización in vitro, denominadas de diagnosis genética preimplantatoria, han conseguido el desarrollo de células madre a partir de un blastómero extraído del embrión en su etapa de 8 células, por lo que el resto del embrión sigue siendo viable.

¿Conseguirán estos hallazgos científicos mitigar las discusiones bioéticas sobre la naturaleza de la vida, con la aparición de un nuevo reto, el de definir qué es un embrión?. Esperemos que así sea.

OPINIÓN

En el artículo citado del profesor José López Barneo sobre Mitos y realidades de la investigación con células madre afirma que una situación anómala, incluso patológica se da con especial virulencia en España, donde, junto al disfrute de los medios de comunicación más potentes y eficaces nunca conocidos, convive la desinformación más injusta y cruel. En este caldo de cultivo, en que se combina sin juicio crítico lo científico y lo fantástico, lo material y lo espiritual, la realidad y la ficción, crecen las reacciones oscurantistas acientíficas, fácilmente manipulables y propias de la posmodernidad