Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Diversiones científicas

Diversiones científicas

Desde hace 15 años se viene celebrando este acontecimiento. Se volvió a realizar hace una semana en el Auditorio Sanders de la afamada universidad americana de Harvard. El acto fue presentado por cuatro Premios Nobeles, concretamente por Dudley Herschbach (Química, 1986), William Lipscomb (Química, 1976), Sheldon Glasgow (Física, 1979) y Robert Wilson (Física, 1978). Asimismo contó con un concierto, y numerosas intervenciones e, incluso, una representación operística en la que participaron científicos mundialmente famosos.

CEREMONIA

La bienvenida corrió a cargo de Kees Moeliker, a quien se concedió en el año 2003 el Premio Nobel Ig de Biología por sus observaciones sobre el primer estudio documentado de necrofilia homosexual ¡en una rara especie de pato! y al comenzar el acto, el concierto, de sólo unos minutos de duración, ya había finalizado. En el escenario se podían observar hechos como el que un ganador del Premio Nobel de Física del año 2005 se dedicase a hacer volar aviones de papel, acompañado de otros ilustres colegas Nobeles que calzaban unos inmensos zapatos. Asimismo las alocuciones de cinco famosos científicos que intervinieron se adaptaron al formato 24/7, es decir, que cada uno de ellos dispuso de 24 segundos para desarrollar la materia de su discurso y de 7 segundos para realizar un resumen explicativo del mismo.

Se trata de la concesión de los Premios Nobel Ig. La creación de unos Premios Nobel alternativos fue idea, en 1991, de Marc Abrahams, editor de una de las más conocidas revistas científicas del mundo, Science, pero también editor de la revista científica humorística Annals of Improbable Research. Su propósito fue el de dar publicidad a los proyectos de investigación más raros, divertidos y sorprendentes posibles, con un contenido que indujese a la risa o la sonrisa, aunque posteriormente hiciese pensar. Serían trabajos «que no se puede o no deben reproducir». No se trataba de contraponer la excelencia de las investigaciones de los Nobel oficiales a una supuesta ínfima calidad de la de los Nobel Ig. Las cualidades de bueno y de malo son muy ambiguas y discutibles, más aún cuando, por otra parte, los trabajos premiados con los Nobel Ig, han sido previamente publicados, a veces, en revistas bien conocidas.

Dada la naturaleza de los premios, el Comité que los otorga consulta a los galardonados para hacer públicos o no sus nombres. La inmensa mayoría de ellos los aceptan con excelente humor y viajan, a sus propias expensas, a fin de participar en la divertida ceremonia de concesión, en un ejemplo encomiable de autocrítica.

PASADO

Veamos algunos ejemplos históricos. El Nobel Ig de Literatura, en 1993, tuvo nada menos que 976 ganadores (¡más de 100 veces el número de autores que el de páginas!), firmantes de una investigación aparecida en el New England of Medicine. Bijan Pakzad consiguió, en 1995, el Nobel Ig de Química por su invento de la colonia ADN, envasada en una botella con forma de triple hélice, comercializada con el aviso «este producto no contiene ADN». Y Robert Matthews logró el Nobel Ig de Física de 1996 por sus experiencias para explicar la razón por la que al caer una tostada con mantequilla siempre lo hace sobre el lado de la mantequilla. Y el jurado no dudó conceder el Nobel de Estadística de 1998 a los autores del sesudo trabajo La relación entre la altura, el peso y la longitud del pene. Y el de Fisiología de 1995 recompensó a tres científicos japoneses que se habían dedicado a entrenar palomas que lograron ser capaces de discriminar entre los cuadros de Picasso y los de Monet. Incluso ha habido ganadores que han repetido, como Jacques Benveniste (Nobel Ig de Química en 1991 y 1998) por sus investigaciones sobre cómo las moléculas de agua poseían memoria y cómo esa memoria podía transmitirse telefónicamente. Pero no se asombren Vds., ya que este tema de la «memoria del agua» fue objeto de seria controversia científica durante varios años, a través de publicaciones realizadas en prestigiosas revistas científicas.

NOBELES Ig 2005

No podían faltar entre las diez distinciones de este año algunas tan curiosas como la otorgada dentro de la categoría Dinámica de Fluidos al trabajo Presiones producidas cuando los pingüinos defecan. Cálculos sobre la defecación aviar, realizado por Victor Benno Meyer-Rochow, de la Universidad Internacional de Bremen, en Alemania, y Jozsef Gal, de la Universidad Lorand Eotvos, en Hungría, aunque los autores no pudieron asistir a la ceremonia porque no obtuvieron los visados a tiempo, lo que le llevó a decir a uno de ellos: «Esperamos que ello no tenga nada que ver con la naturaleza explosiva de nuestro trabajo».

Igual de orgulloso o más se mostró el americano Greg Millar, ganador del Nobel Ig de Medicina, exclamando «Si se tiene en cuenta que cuando yo era chico mis padres pensaban que era un idiota, éste es un gran honor». Es el satisfecho inventor de los Neuticles (traducción libre: «castráculos»), testículos hechos de goma y otros materiales para ser implantados en perros, gatos, caballos y toros castrados. Se fabrican en varios tamaños y con diferentes grados de firmeza. En el portal www.neuticles.com se justifica que con ello aumenta la autoestima de los animales, el amor de sus dueños y lo que es un dato revelador es que, en el último año, han vendido más de 175.000 parejas de unidades.

Un estudio publicado en la revista Journal of Neurophysiology, hace unos años, sobre las «neuronas detectoras del movimiento contralateral descendente» parece un tema muy serio y poco apto para alcanzar un Nobel Ig, aunque sea el de la Paz. Lo ha sido por su metodología ya que un equipo científico británico lo llevó a cabo estudiando las células cerebrales de las langostas, mientras éstas veían fragmentos de La guerra de las galaxias.

La revista oficial del Instituto Americano de Ingenieros Químicos acogió en sus páginas el trabajo realizado por investigadores de la Universidad de Minnesota que ha resultado ganador del Nobel Ig de Química, puesto que arrojó una gran luz sobre la trascendente pregunta: ¿Nadan los humanos más veloces o menos en un jarabe azucarado que en el agua?.

Y, para finalizar, el humorista recorrido científico de hoy, podemos citar al nuevo Nobel Ig de Física, que participa en un experimentó que comenzó, ¡en 1927!, con un gran pegote de alquitrán colocado en un embudo examinando las gotas que caen una a una con intervalos de bastantes años entre cada dos consecutivas. La 1ª gota cayó en 1937. La 8ª lo hizo el 28 de noviembre del año 2000 y se está a la espera de que caiga la 9ª. El premio también se concedió a título póstumo a otro de los investigadores, fallecido poco después de caer la segunda gota, en 1947. Por el contrario el Nobel Ig de Biología se ha ido a la Universidad de Adelaida, Australia «por oler y catalogar concienzudamente los aromas peculiares de 131 especies de ranas cuando éstas se estresaban».