Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

E.T.: ¿Dónde estás?

Christian de Duve, citólogo y bioquímico de origen belga, Premio Nobel de Medicina de 1974 por su descubrimiento de los lisosomas, recientemente escribió: "La vida y la mente parecen constituir imperativos cósmicos....Dada la ocasión, la materia hará surgir la vida y la vida, a la mente....Condiciones que podrían darse en otros muchos puntos del Universo...que han de existir en muchos otros planetas vivos, parte de los cuales habrán evolucionado o evolucionarán hacia la formación de seres conscientes..."

Esas frases son coincidentes con las del bioquímico español Juan Oró, investigador de la NASA: "Es razonable pensar que la vida existe en otros sistemas planetarios...El Universo no solo está preparado para la emergencia de la vida, sino también para la aparición de la inteligencia". Así opina en el artículo FROM HYDROGEN TO LIFE AND MAN, incluido en el libro-homenaje AMICORUM LIBER, dedicado a Federico Mayor Zaragoza, Director General de la UNESCO, con motivo de su 60 aniversario.

PLANETAS EXTRASOLARES. En la pasada colaboración constatábamos que los astrónomos han logrado un propósito largamente soñado, la detección de planetas extrasolares, que contienen agua y están cercanos a estrellas del tipo de nuestro Sol. Hace 4 meses se descubría el primero de ellos, situado alrededor de la estrella Pegaso 51. Ahora se acaban de encontrar otros dos. El primero está en la órbita de la estrella Osa Mayor 47, situada a 37 años-luz de distancia de la Tierra. El segundo circunda la estrella Virginis 70, de la constelación Virgo. Limitándonos solo a nuestra galaxia, la Vía Láctea, deben existir más de cien mil millones de estrellas parecidas a nuestro Sol, muchas de las cuales podrían contar con planetas situados a distancias adecuadas para mantener una temperatura compatible con la vida.

Ya en 1894 el astrónomo Percival Lowell construyó en Arizona un Observatorio destinado a captar la vida que él suponía que debía existir en Marte. Desde entonces se han realizado muchos esfuerzos en la búsqueda de inteligencia extraterrestre. Hace algunos años el prestigioso astrónomo Frank Drake desarrolló una ecuación que permitía calcular el número de civilizaciones comunicativas existentes en el Universo. La cifra aparecería como el producto de siete factores: 1. La velocidad de formación de estrellas adecuadas; 2. La fracción de esas estrellas-soles que posean planetas; 3. El número medio de ellas que tengan de planetas semejantes a la Tierra; 4. La fracción de esos planetas capaces de desarrollar vida; 5. El porcentaje de ellos que evolucionen hasta la vida inteligente; 6. La parte de éstos en los que aparezcan civilizaciones tecnológicas; y 7. La longevidad de tales civilizaciones comunicativas. Entre otros cargos de su curriculum, el profesor Drake ha sido Decano en la Universidad de California, en Santa Cruz, así como Presidente del BOARD OF PHYSIC AND ASTRONOMY, del NATIONAL RESEARH COUNCIL DE USA:

PROYECTO SETI. Mientras algunos astrónomos buscan planetas extrasolares, otros intentan localizar directamente las posibles señales que nos estén llegando procedentes de otras civilizaciones que intentan comunicarse con la nuestra. Este proyecto general es conocido como SETI (Search for Extra-Terrestial Intelligence), es decir, búsqueda de inteligencias extraterrestres. El propio Frank Drake preside una institución privada, el Instituto SETI, muchos de cuyos proyectos están sido financiados públicamente por variados organismos como la NASA o el DEPARTAMENTO DE ENERGÍA americano. En la actualidad, el Instituto SETI tiene en marcha 28 investigaciones relacionadas con el conocimiento y cálculo de algunos de los siete factores antes citados de la ecuación de Drake. El precedente de ellos fue el proyecto OZMA, iniciado hace 36 años, que constituyó el primer intento de hallazgo de señales de radio con origen extraterrestre.

Buscando usar los recursos más asequibles, en la Investigación SETI se utilizan, en diversos lugares del mundo, grandes radiotelescopios acoplados a complejos equipos electrónicos, para detectar y descifrar las hipotéticas señales que nos lleguen desde otras civilizaciones avanzadas. Pero no se pueden soslayar incertidumbres importantes como las derivadas de la adecuada elección de rangos de longitud de onda y frecuencias, posibilidad de codificaciones, etc. En la simbólica fecha del 12 de octubre de 1992 la propia NASA inició el proyecto HRMS (High Resolution Microwave Survey) que, por dificultades presupuestarias, se canceló un año después. Otro proyecto, que continúa, es el BETA (Billion-channel Extra-Terrestial Assay), con un gran radiotelescopio, situado a 50 km. al noroeste de Boston, que posee una antena circular de 25 metros, recogiendo las señales entre 1400 y 1720 megaherzios, a tal velocidad que cada dos segundos se completa con datos el equivalente a un CD-ROM.

ESFUERZOS PRIVADOS. Para compensar las restricciones económicas oficiales, los proyectos SETI están siendo patrocinados por centros privados tales como el Instituto SETI o la Sociedad Planetaria, basados en donaciones particulares. Por ejemplo, el cineasta Steven Spielberg ha donado 100.000 dólares a la Sociedad Planetaria, mientras que compañías informáticas como Intel o Micron Technologies aportan gratuitamente su valiosa tecnología. En el proyecto META, de la Sociedad Planetaria, tras 5 años de ininterrumpido examen del espacio, se han descubierto unas señales de radio con una anchura muy estrecha de banda para las que no se encuentra, por ahora, una explicación de origen terrestre. Aunque las señales no son repetitivas es asombroso que las 5 señales más fuertes yacen en un mismo plano de la Vía Láctea, cuando la probabilidad de que tal alineación fuese debida al azar sería tan solo del 0,5%.

Es controvertido el cálculo de la posibilidad de que establezcamos contacto con otras civilizaciones inteligentes. El Dr. Gott, en un interesante artículo, muy matemático, publicado en la revista NATURE, abordó ese problema, teniendo en cuenta los factores de la ecuación de Drake. Como conclusión, señaló como razonable la posible existencia de millones de planetas con vida en nuestra galaxia, pero de ellos tan solo un máximo de un centenar podrían contar con civilizaciones transmisoras. Las restricciones de las búsquedas actuales y las predecibles en un próximo futuro, limitadas tan solo a unos miles de estrellas más próximas, harían que ese número se redujera drásticamente y que la probabilidad del contacto fuese muy baja.

Una postura más favorable de apoyo de la NASA a este tipo de investigaciones podría ayudar a profundizar en el problema. Así parece que ocurrirá tras los recientes hallazgos de planetas. Hace poco se inició el proyecto SERENDIP IV, capaz de inspeccionar 100 millones de radiocanales por segundo, multiplicando por 40 las capacidades existentes anteriores. También se espera mucho del nuevo satélite ISO, o de la cámara infrarroja que próximamente se instalará en el telescopio espacial Hubble, así como de los datos proporcionados por la nave Galileo. Por otra parte se confía contar, a través del proyecto ORIGENES, con una próxima generación de telescopios espaciales que permitirán, en muy pocos años, que el número de planetas extrasolares que conozcamos sea superior a los de nuestro sistema solar. Mientras tanto, seguiremos preguntándonos: "E.T., DÓNDE ESTÁS".