Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

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Usted, amable lector, probablemente no sea astrofísico, ni siquiera físico e, incluso, puede que su currículo científico no sea especialmente brillante. A pesar de ello, ¿le gustaría ser el primer descubridor de la existencia de vida inteligente extraterrestre?. Para ello, ¿desearía formar parte del equipo científico de la prestigiosa Universidad de California, en Berkeley, y usar una sofisticada instrumentación telescópica ubicada en Arecibo, Puerto Rico?

No hay obstáculos para que ello si Ud. lo desea. Puede conseguirlo en unos instantes, ahora mismo. No necesita un aprendizaje previo complejo especial. Ni siquiera conocer los conceptos básicos de lo que es un radiotelescopio ni de los mecanismos de análisis de las señales que capta. Y su posible limitado conocimiento de otros idiomas, incluso el inglés, tampoco es un obstáculo insalvable. Todo lo que Ud. necesita es un ordenador conectado a Internet que, tras instalar un pequeño programa, disponible en la Red, ya estaría en disposición teórica de lograr lo que podría constituir el descubrimiento del milenio (de éste o del próximo).

INTELIGENCIA EXTRATERRESTRE. La simple especulación sobre la posibilidad de existencia de otros mundos habitados condujo, hacia el año 1600, al filósofo Giordano Bruno hasta la hoguera. Sin embargo, actualmente, la existencia o no de inteligencia extraterrestre es solo una incógnita científica, difícil, pero abordable. Cada día aprendemos más del espacio que nos rodea y descubrimos que el agua y las condiciones químico-físicas que hicieron posible la aparición de vida en nuestro planeta y su posterior evolución hacia formas inteligentes pueden darse o haberse dado en un número altísimo de otros lugares del Universo. Aproximadamente el 10% de las estrellas de nuestra galaxia son bastantes parecidas al Sol. Buena parte de ellas podrían poseer planetas parecidos a la Tierra. Y, no olvidemos que, además, existen miles de millones de galaxias.

Como ya comentamos, hace ya algún tiempo, en otra colaboración relacionada con este tema, el prestigioso astrónomo Frank Drake intentó cuantificar el problema mediante una ecuación, conocida como ecuación de Drake, en forma de producto de siete procesos probabilísticos: 1. La velocidad de formación de estrellas-soles adecuadas; 2. Fracción de esas estrellas que posean planetas; 3. Porcentaje de estos planetas que sean similares a la Tierra; 4. Fracción de tales planetas con posibilidades de desarrollar vida; 5 Porcentaje de éstos que pudiesen evolucionar hacia formas inteligentes de vida; 6. Número de civilizaciones que pudieran lograr una maduración tecnológica; 7. Longevidad o duración de estas civilizaciones comunicativas.

En cualquier caso, la mejor demostración de la existencia de civilizaciones extraterrestres inteligentes sería la recepción de alguna señal de comunicación que proviniese de ellas. A tal fin, desde hace más de 40 años se vienen desarrollando diversas investigaciones privadas y oficiales dentro del proyecto general SETI (Search for Extra-Terrestrial Intelligence), es decir, la búsqueda de inteligencias extraterrestres. Nuestro comentario de hoy se refiere, concretamente, al proyecto SETI-hogar que está en estrecha relación con el proyecto SERENDIP IV

SERENDIP. Existen muchos proyectos científicos SETI diferentes desarrollándose en el mundo e, incluso, un Instituto SETI presidido por el citado Dr. Frank Drake. Dentro de los proyectos SETI, desde hace 20 años, en la Universidad de California, en Berkeley, funciona el SERENDIP (Search for Extraterrestrial Radio Emissions from Nearby Developed Intelligent Populations). Su finalidad es la detección de posibles radioseñales procedentes de civilizaciones extraterrestres, para lo que es necesario recoger las radioseñales, seleccionarlas y analizarlas.

El SERENDIP I (1979-1986) se basó en el observatorio Hat Creek de la Universidad de California así como en un analizador de espectros de 100 canales. El SERENDIP II (1986-1988) ya fue capaz de analizar 65.000 canales por segundo y utilizaba las instalaciones astronómicas de varios telescopios de todo el mundo, entre ellos el radiotelescopio NRAO, de 300 pies, en Green Bank. El SERENDIP III (1992-1996) pudo contar con el mayor radiotelescopio del mundo, el de Arecibo, en Puerto Rico, lo que permitió examinar 2,5 millones de canales por segundo en una anchura de banda de 12 MHz, centrada en los 429 MHz, lo que, a pesar de su aparente gran magnitud, es tan solo una pequeña parte del espectro electromagnético. El SERENDIP IV se instaló en Arecibo, en junio de 1997, posibilitando examinar 100 millones de canales por segundo en una anchura de banda de 100 MHZ centrada en los 1420 MHz, buscando cualquier alteración que difiera del ruido de fondo. Los datos, a través de Internet, son enviados hasta Berkeley, donde se analizan para detectar su posible origen artificial y extraterrestre. El Serendip IV está patrocinado por Instituciones como la Sociedad Planetaria y el Instituto SETI, así como por diversas empresas, entre las que figuran Toshiba, Sun Microsystems, Paramount Pictures, FujiFilm, Intel y Xilinx

SETI-hogar. Se trata de un experimento científico, ligado al SERENDIP IV, que comenzó el pasado lunes 17 de mayo, a fin de aprovechar la potencia acumulada de cientos de miles de ordenadores conectados a Internet. Para ello hay que instalar en los ordenadores que deseen participar en el proyecto un software gratuito proporcionado por la Universidad de California en la página web http://setiathome.ssl.berkeley.edu/. Este software está disponible para las plataformas informáticas Windows, Macintosh e incluso 30 variedades diferentes del sistema Unix. En Windows y Macintosh el programa adopta la forma de un salvapantallas especial que, al igual que otros salvapantallas, arranca cuando el ordenador está enchufado, pero inactivo. Es decir, que mientras se puede estar tomando un café, la cena o durmiendo, el ordenador está ayudando al proyecto SETI-hogar, analizando datos especialmente capturados por el mayor radiotelescopio del mundo.

El proyecto SETI-hogar trabajará con las señales seleccionadas del radiotelescopio y enviadas a Berkeley, en una banda de frecuencias limitada. Para analizar los datos se ha diseñado un programa buscador de señales fuertes en cuatro millones de combinaciones diferentes de frecuencia, anchos de banda y "chirridos" (el desplazamiento en frecuencia respecto al tiempo). La computación distribuida se articula a través de un software de servidor que divide los datos del radiotelescopio en paquetes, que son distribuidos a los clientes (ordenadores repartidos por el mundo) y recoge los resultados. El paquete de datos que llega vía Internet a cada ordenador tan solo precisa 250 kilobites de su memoria, siendo conveniente que el ordenador posea al menos 32 Mb de memoria RAM. Cuando el ordenador termina de analizar (quizá al cabo de 4-5 días) los datos recibidos (en unos pocos minutos) los resultados se devuelven automáticamente a Berkeley y queda disponible para recibir otro paquete de datos.

El experimento SETI-hogar funcionará en principio durante dos años, hasta el 2001, y está acompañado de un sitio Web que muestra, en cada momento, el estado actual de la Investigación, así como material educativo y enlaces interesantes a otros proyectos SETI y a informaciones astronómicas y astrobiológicas.