Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

La innovación europea

La innovación europea

La Organización Europea de Patentes (EPO, de sus siglas en inglés) es una organización intergubernamental creada el 7 de octubre de 1977 sobre la base de la Convención Europea sobre Patentes, firmada en Munich en 1973.

PREMIOS. La Organización europea de Patentes tiene su sede en Munich, y cuenta con delegaciones en La Haya, Berlín y Viena, siendo sus dos órganos principales: el Consejo de Administración, al que pertenece un representante de cada país miembro, y cuyas funciones son de modificación del Convenio sobre la Patente Europea, definir el reglamento financiero, el régimen de personal, etc.; y la propia Oficina Europea de Patentes, que se encarga del examen y tramitación de las patentes y resuelve los recursos interpuestos contra sus actuaciones.

La Oficina Europea de Patentes registró al año 2008 unas 200.000 solicitudes contando con 34 estados miembros así como con otros varios países más que aceptan sus normativas, por lo que una patente concedida por la EPO es considerada también válida en esos países. Su campo de acción no es sólo el tecnológico o industrial. Para entenderlo basta saber que, por ejemplo, una de sus decisiones más esperadas tratará sobre la patentabilidad de las células troncales o madres embrionarias.

Por otra parte, uno de los principales objetivos de la Dirección General de Empresas e Industria de la Comisión Europea es el de la Innovación. Por ello, desde 2006, conjuntamente con la EPO, auspicia anualmente una competición europea de inventores, que cubre cuatro categorías: Premio a la trayectoria de una vida; Industria, Salud e investigación; y países no europeos. Los candidatos pueden ser propuestos por cualquier Institución o persona y tras una cuidadosa preselección pasan a ser considerados por un jurado internacional de gran prestigio que cuenta con emprendedores, científicos, investigadores, inversores, periodistas, etc., que hace una última selección de tres candidatos para cada premio antes de la concesión definitiva. La ceremonia de gala de concesión a los galardonados en la convocatoria del año 2008 se celebrará el 28 de abril del año 2009 en el Palacio de Praga de la República Checa.

GANADOR. Hasta una época reciente los médicos contaban con muy pocas opciones para el tratamiento de las enfermedades víricas, por lo que se solían combatir los síntomas en lugar de los agentes infecciosos. Por otra parte, cada vez es más evidente el papel desencadenador de bastantes malignizaciones por parte de ciertos virus. La dificultad del problema era doble: la gran capacidad de mutación que tienen los virus y la dificultad de encontrar una diana adecuada contra ellos. Hoy la situación ha cambiado drásticamente, en buena parte gracias a los casi 40 años de investigaciones virológicas del profesor Erik De Clercq de la Universidad de Leuven, en Bélgica.

Por ello, merecidamente, el título de inventor del año 2008, como premio a toda una trayectoria ha sido concedido a este profesor belga, por sus importantísimas contribuciones al desarrollo de nuevos tratamientos antivirales, incluyendo el tratamiento de diferentes formas del herpes, hepatitis B y VIH, así como el desarrollo de las mezclas combinadas de hasta cuatro fármacos que han permitido detener o retrasar el desarrollo del SIDA en millones de pacientes infectados con el VIH, permitiéndoles vivir con calidades de vida impensables tan solo hace unos años. Desde que inició la carrera de Medicina, en 1966, su vocación investigadora fue intensa y desde 1972 transcurre gran parte de su vida en su laboratorio de Virología de la Universidad de Leuven, habiendo publicado más de 2100 trabajos sobre sus hallazgos de quimioterapia viral en revistas científicas e impartido más de 530 conferencias en congresos Internacionales. Actualmente investiga sobre “el virus de la gripe aviar”, el H5N1.

En el mundo científico De Clerq es bien conocido por su desarrollo de la estrategia conocida como “análogos de nucleótidos” que fructificó con la primera serie de drogas antivíricas de amplio espectro. Como indica su nombre se basa en usar sustancias parecidas a los propios nucleótidos constitutivos del material genético del virus, de su ADN, para interrumpir la reproducción vírica y bloquear su maquinaria invasora.

GANADORES

En el apartado de Industria el galardón ha sido para un pequeño grupo de ingenieros y técnicos de la casa automovilista AUDI, capitaneados por Norbert Enning (Ulrich Klages, Heinrich Timm, Gundolf Kreis, Alois Feldschmid, Christian Dornberg y Karl Reiter) por conseguir la construcción de automóviles con chasis y estructuras más ligeros, pero a la vez más resistentes y seguros y consumiendo menos combustible, sustituyendo al paradigma de los materiales de automoción, el acero, por el ligero aluminio, logrando simultáneamente el “milagro” de la mejora del producto resultante.

La búsqueda de automóviles menos consumidores se realiza a través de alternativas muy diferentes: nuevos combustibles (hidrógeno, agua, biocombustibles), cambios en los sistemas de transmisión (nuevos tipos de motores) y menor peso de sus estructuras. Es evidente que la mera sustitución del acero por aluminio no era la solución, dadas las respectivas propiedades mecánicas de ambos materiales. En 1993 comenzaron las primeras patentes de Audi que permitían usar el aluminio en las producciones en cadena. En 1994 ya dispusieron de un modelo de Audi A8 con una estructura básica de aluminio. El complejo sistema denominado ASF (Audi Space Frame) fue incorporando mejoras sucesivas dando lugar a  automóviles cada vez con menores consumos, más manejables, más fáciles de reparar y con mejor protección frente a las colisiones, así como con una resistencia anticorrosión casi infinita. Cada componente alumínico del intrincado sistema final suele tener varias misiones, consiguiéndose una reducción cercana al 20% de piezas totales. En la actualidad bastantes fabricantes de automóviles están siguiendo los pasos de Audi.

En la categoría de Salud e Investigación el galardón europeo de año 2008 se ha concedido a Douglas Anderson, Robert Henderson y Roger Lucas de la empresa escocesa SME Optos, por el desarrollo de una nueva tecnología de escáner láser para el ojo, que permite el examen minucioso y preciso de la retina sin ninguna molestia ni necesidad de dilatación de la misma.

Y en cuanto al apartado de inventores no europeos  el ganador ha sido el americano Philip S. Green por inventar y desarrollar un excelente sistema robótico quirúrgico, el Sistema Green de Telepresencia, que permite a los cirujanos realizar complejas maniobras quirúrgicas con una extraordinaria precisión.

¡Enhorabuena a todos ellos por proporcionarnos tan magníficos frutos de sus esfuerzos!