Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Peces-robot

En 1994 los científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) hicieron los primeros intentos de fabricar un pez robot o robopez. Así nació el robotuna, un pez de cuatro patas controlado por seis motores. Los problemas que se querían resolver con los robopeces son los que no son capaces de solucionar los aparatos autónomos usuales de exploración subacuática: acceder a zonas intrincadas de fondos marinos, barcos, restos de naufragios, tuberías de gas o de petróleo, lagos y ríos con dificultades, lugares contaminados, etc.

 Los ingenieros mecánicos Kamal Youcef-Toumi y Pablo Valdivia y Alvarado, del MIT, finalmente han conseguido construir unas nuevas generaciones de peces-robot de bajo costo, capaces de maniobrar en el nado, que cuentan con un único motor, están construidos con sólo diez componentes de polímeros blandos, situados sobre un cuerpo 'flexible' que une a todas las piezas y las protege de las inclemencias externas.

Dada su estructura, pueden copiar los movimientos de los verdaderos ejemplares de peces, contrayendo sus 'músculos' en cada parte de su cuerpo desde la cabeza hasta la cola generando una onda que les permite nadar.