Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Aeronaves presurizadas

En los viajes aéreos nuestros oídos son sensibles a las diferencias de presión. Entonces, ¿por qué no se mantienen las cabinas de los aviones presurizadas constantemente a lo largo del viaje?. Las razones son económicas. Para ahorrar combustible, reduciendo los rozamientos del aire, los vuelos se hacen a gran altura, por encima de los 10.000 metros, con una presión externa que es la quinta parte de la del nivel del mar. Si el interior de la nave estuviese a esta última presión ello haría que los fuselajes de las aeronaves estuviesen sometidos a grandes esfuerzos y habría que construirlos mucho más robustos. Solución: despegar y aterrizar a presión atmosférica, pero durante el vuelo reducir al máximo la diferencia con la exterior, manteniendo una presión que es equivalente a la existente sobre la tierra a 2500 metros de altura. Una excepción: la presión de crucero en el Concorde equivale a la de tan solo 900 metros de altura.