Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Extinción y renovación

Mientras que una información sobre la mordedura de un hombre por un perro no tiene relevancia alguna, por ser cotidiana, algo diferente sería la de la mordedura de un perro por un hombre.

Análogamente, si hablamos de especies vivas sobre la Tierra no captaría mucha atención volver a repetir que tal o cual especie está amenazada de extinción. Pero puede asombrarnos saber que cada año descubrimos muchísimas nuevas especies vivas. Comentémoslo.

SOS.
¿Cuántas plantas, animales y microbios diferentes pueblan la Tierra?. Desde el año 1758 se han descrito aproximadamente 1,8 millones de especies y los científicos piensan que esta cifra es solo una fracción del total existente. Desde luego si se incluyen los microorganismos podemos estar seguros de que ese número no alcanza a ser ni siquiera el 10% del total. Y, a lo largo y ancho de mundo en el transcurso de un año se producen nuevos descubrimientos de especies que son publicados en miles de revistas muy diferentes, desde algunas muy conocidas hasta otras casi desconocidas.

¿Cómo sistematizarlo?. Cada año, por estas fechas, se publica un SOS Report, es decir, un estudio sobre el Estado de las Especies Observadas (State of Observed Species, SOS, en inglés) realizado por la Universidad de Arizona en colaboración con la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica, el Índice de Nombres Internacional de Plantas, el Museo de Historia Natural de Londres, la editora Thomson Reuters y la revista International Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology.

Hace aproximadamente una semana que veía la luz en SOS 2009, con datos sobre las ¡18.516 NUEVAS ESPECIES DESCRITAS DURANTE EL AÑO ANTERIOR!. Y se exceptuaban los hongos y las plantas no vasculares. En boca de Quentin Wheeler, el director del International Institute for Species Exploration de la Universidad Estatal de Arizona “La mayoría de las personas no se dan cuenta de lo incompleto que son nuestros conocimientos sobre las especies que alberga la Tierra”.

Aproximadamente, un 75,6% de las nuevas especies descubiertas fueron invertebrados, un 11,1% eran plantas y un 6,7 % vertebrados. En todo caso, casi la mitad de las nuevas especies, concretamente 9.411 de ellas, fueron insectos, un grupo que se sabe ya ha sobrepasado más de un millón de especies diferentes entre ellos.

ACCIONES
En un mundo tan sometido a las amenazas y devastaciones antropogénicas como es el nuestro, millones de especies vivas, muchas todavía desconocidas para la ciencia, tienen un futuro incierto ante las agresiones hacia la biodiversidad. Sin embargo, posiblemente algunas de esas especies sean clave para que conozcamos la historia del origen y de la diversificación de la vida en nuestro planeta así como las complejidades de los seres vivos que sirven de base a su función ecológica.

De ahí la importancia de la taxonomía, ciencia de la exploración de las especies, y el apoyo que hemos de proporcionar a centros como los jardines botánicos o los museos de ciencias naturales que cuidan de las variadas colecciones responsables de esa biodiversidad de los seres vivos. Los científicos que, en sentido general, exploran las nuevas especies se consideran taxonomistas, pero dentro de la taxonomía existen muchas especialidades. Así, un entomólogo estudia los insectos mientras que un botánico hace lo mismo con las plantas. Como es lógico las especialidades se dividen en subespecialidades por lo que un coleopterista es experto en escarabajos, mientras que un dipterista lo puede ser en moscas.

Como ejemplo de esa diversidad, escogiendo el grupo numéricamente menor de los vertebrados, en un solo año se han descubierto 1233 nuevas especie, de las que un 44,1% fueron peces, un 20,5% reptiles, un 2,9% aves, un 14,7% anfibios y un 17,6% (más de 200) mamíferos, aunque hay que indicar que en este grupo una buena proporción de los nuevos hallazgos no corresponden a seres vivos sino a nuevos restos fósiles estudiados y clasificados ahora adecuadamente.

EJEMPLOS.
Veamos algunas de las más llamativas entre las casi más de 20.000 especies nuevas. En el año 2003 la revista Nature publicaba que una investigación japonesa había logrado obtener unas plantas transgénicas de café, anulando la expresión de la enzima teobromina sintasa, por lo que los frutos de café resultantes presentaban una disminución de cafeína entre 50-70% respecto a la planta natural, lo que podría tener un interés comercial. Ahora se ha demostrado que la naturaleza ya se había adelantado. En el Camerún se ha descubierto una planta de café natural cuyos frutos están desprovistos de cafeína. Se le ha bautizado con el nombre de Coffea charrieriana, como homenaje al profesor André Charrier “que ha realizado una intensa labor investigadora sobre el cruzamiento de plantas de café en el IRD (Institut de Rechearche pour le Dévelopment) durante más de las dos décadas finales del siglo XX”.

En la hasta, recientemente, bastante revuelta Indonesia se encuentra Kalimantan, nombre de la parte de la isla de Borneo que está bajo soberanía de Indonesia, ocupando aproximadamente tres cuartas partes del total del territorio. Allí, los turistas amantes del buceo disfrutan de la contemplación de sus bellas riquezas marinas. Precisamente en la isla de Derawan, célebre por sus tortugas y fondos marinos es donde se descubrió un diminuto caballito de mar, el Hippocampus satomiae, cuya longitud escasamente supera un centímetro. El nombre adjudicado a esta especie de pigmeo marino lo fue en honor a Miss Satomi Onishi, la guía buceadora que recogió los ejemplares de la nueva especie.  

Y curiosa y resistente es una nueva bacteria, representante de los seres extremófilos, es decir, capaz de vivir en condiciones extremas. Se trata de la Microbacterium hatarosis que se ha adaptado a desarrollarse y vivir ¡en la laca de los pulverizadores del cabello!. Durante años parece que ha pasado desapercibida. Su nombre, en honor a Kazunori Hatano, gran investigador de Microbacterium.

Finalizamos con un cuarto ejemplo, de los 20.000 posibles. La Selenochlamys ysbryda merece el calificativo de “babosa fantasma”. Es un molusco gasterópodo pulmonado sin concha, descubierto en Gales. Blanco, no tiene ojos, mide unos 7 centímetros de largo y es  un depredador carnívoro nocturno que se alimenta de lombrices utilizando sus dientes en forma de cuchilla. Si fuese de mayor tamaño sería digno de protagonizar alguna película de terror.