Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Agua virtual y decsiones políticas

Hace pocos días, en el mes de marzo, se ha hecho pública la noticia del premio en Estocolmo, coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Agua de las Naciones Unidas. La Real Academia sueca de las Ciencias es quien propone y selecciona al candidato al premio, una escultura de vidrio acompañada de una dotación económica de 150.000 dólares, que son entregados en una solemne ceremonia y banquete presididos por el Rey Carlos Gustavo en el City Hall de Estocolmo..

PREMIO. No se trata de un Premio Nobel sino del Premio Estocolmo del Agua 2008, el más prestigioso galardón mundial anual dedicado a los temas del agua y que puede ser concedido a individuos, instituciones y organizaciones cuyo trabajo haya contribuido más eficazmente a la conservación y protección de los recursos acuosos y a mejorar la salud de los ecosistemas y de los habitantes de nuestro planeta.

La Secretaría del premio radica en el SIWI (Stockholm International Water Institute) un Instituto internacional dedicado a fomentar soluciones sostenibles para la creciente crisis mundial del agua,  sirviendo de plataforma para compartir conocimientos y relaciones entre científicos, industriales, políticos y sociedad civil que sirvan para anular las barreras relacionadas con el agua que dificultan la producción de alimentos, la disponibilidad de agua potable, las coberturas sanitarias, la prevención de la pobreza, etc.

El galardonado con el Premio Estocolmo del Agua 2008 ha sido el profesor John Anthony Allan del King's College de Londres y de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos, instituciones pioneras en cuestiones referentes a la problemática del agua y su conexión con la agricultura, el cambio climático, la economía y la política.

El profesor Allan, además de educador es un autor prolífico experto en recursos hídricos y resolución de conflictos en todo el mundo y especialmente en las regiones de Oriente Medio y norte de África y está considerado uno de los pensadores más influyentes del mundo en los temas hídricos. Pero sus aportaciones extraordinarias han sido las relacionadas con sus estudios sobre el agua virtual, parámetro que descubrió en 1993 y que sirve para medir el agua realmente empleada en la producción de alimentos y productos de consumo.

AGUA VIRTUAL. Cuando al levantarnos nos tomamos una taza de café no estamos consumiendo sólo los 100 o 200 ml de agua necesarios para su preparación, sino toda la necesitada para el cultivo, producción, empaquetado, etc. de los granos de café utilizados, y ello supone un total de ¡140 litros!, cifra que es la mitad de la que un británico utiliza diariamente como media en el para beber, asearse y realizar las tareas del hogar.
 
Pero más llamativo es el caso de la carne. Producir un kilo supone de 5.000 a 20.000 litros dependiendo del animal y el sistema de producción (con pastos se usa menos agua virtual que con la estabulación). Así una hamburguesa supone un consumo total de 2.400 litros y producir un kilogramo de maíz o de trigo requiere entre 500 y 4000 litros de agua; un kilogramo de carne de res más de 10.000 mientras que un kilo de carne de cerdo necesita 3000 litros, lo mismo que un litro de leche. Nuestro mayor consumo de agua lo hacemos, pues, de manera indirecta a través de los alimentos; es el agua virtual que ingerimos,  entre 2.000 y 5.000 litros de agua virtual cada día. Mientras que un americano consume como media diaria alrededor de 6.000 litros de agua virtual el consumo de un chino es de unos 2.000 litros.

Por ello, el comercio internacional de alimentos es en realidad un comercio de agua virtual. Y en una lógica de eficiencia económica y de sustentabilidad, habría de esperarse que los países y regiones con mayor abundancia de agua se especializaran en la producción de alimentos asociados a valores altos de agua virtual exportados a otras zonas con escasez de agua donde los cultivos deben hacerse con productos asociados a bajos valores de agua virtual. ¿Sucede así?. No, debido a los intrincados sistemas de protección comercial que se mantienen en el sector agrícola de la mayor parte de los países.

Así, en los países de la OCDE los agricultores reciben más de un tercio de los ingresos de los subsidios estatales, en total unos 300 mil millones de dólares anuales, que es una cantidad 5 veces mayor que la usada para asistencia y desarrollo de los países más pobres.

Como es lógico a los productos industriales y de consumo doméstico también se le pueden asociar sus cifras correspondientes de agua virtual.

CONSECUENCIAS.  Las derivaciones del trabajo del profesor Allan deberían tener un gran impacto en las políticas de investigación y comercio internacional y deben redefinir las políticas y gestión del agua, influyendo en las políticas nacionales de comercio y del agua y con grandes implicaciones en el equilibrio de los recursos acuíferos mundiales.

La aplicación del concepto científico de agua virtual puede potenciar el uso del comercio para aliviar la escasez de agua en algunas regiones y emplear de forma más eficaz los recursos hídricos lo que incrementaría la capacidad de hacer un uso sostenible de los recursos hídricos mundiales para las futuras generaciones y reduciendo el riesgo de conflictos debido a la escasez de agua.

Un ejemplo: para cultivar una tonelada de cereales o de trigo se necesitan unos 1.000 m3 de agua mientras que la misma cantidad de arroz requiere hasta dos veces más de agua. Por ello, en países pobres en agua el valor de los recursos hídricos utilizados para producir estos alimentos puede ser bastante mayor que el del producto obtenido. En lugar de utilizar sus escasos recursos hídricos para cultivar productos que requieren una gran cantidad de agua, estos países podrían importar alimentos baratos, y reducir la presión sobre sus propios recursos hídricos. Varios países como Israel y Jordania, ya han elaborado políticas para reducir la exportación de productos que requieran grandes cantidades de agua. Y Túnez es un ejemplo de un país que ha conseguido producir con éxito aceite de oliva, que necesita poco agua, para su exportación de agua virtual."

El concepto de agua virtual relaciona Agricultura, Ganadería, Industria, Ecología, etc. por lo que una conclusión es evidente y coincidente con la expresada por el académico D. Manuel Ramón Llamas Madurga en su discurso de ingreso en la Real Academia De Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, sobre el tema LOS COLORES DEL AGUA, EL AGUA VIRTUAL Y LOS CONFLICTOS HÍDRICOS: la política del agua española no debería ser planeada y prácticamente decidida de modo casi exclusivo por la Dirección General del Agua del Ministerio de Medio Ambiente.