Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

La huella hídrica

Para una comunidad, grupo o país, la huella hídrica o uso real del agua, es el resultado de la suma de su consumo de recursos hídricos y de las importaciones de agua virtual, restándole el valor de las correspondientes exportaciones. La huella hídrica de una nación es un indicador útil de la demanda del país respecto a los recursos hídricos del planeta.

Según datos publicados en el año 2005 en la revista WATER RESOUR MANAGE, recogidos por Hispagua, el Sistema español de Información sobre el Agua, la huella hídrica mundial anual supone unos 7.500 km3, es decir, unos 1.240 m3 de agua por persona y año. En términos absolutos, India es el país que posee una huella hídrica más grande: 987 km3/año, pero mientras la población India supone el 17% del total mundial su huella hídrica solo alcanza el 13%. En términos relativos el país que posee una mayor huella hídrica es Estados Unidos, con 2.480 m3/año y persona, seguido de los países mediterráneos europeos (Grecia, Italia y España), mientras que China posee una huella relativamente baja (700 m3/año por persona).

Los principales factores que determinan la huella hídrica per cápita de un país son: el consumo medio de agua por persona; los hábitos de consumo de sus habitantes; los factores climáticos y la eficacia de las prácticas agrícolas. Evidentemente, los habitantes de países ricos consumen más productos y servicios, lo que significa un aumento de la huella hídrica. Pero no es sólo el volumen de consumo lo que determina la demanda hídrica de la población. El tipo de productos y servicios es un factor muy relevante, ya que no todos ellos requieren la misma demanda de agua. Así, una dieta a base de carne supone una huella hídrica mucho mayor que una dieta vegetariana (un promedio de 4.000 litros de agua al día frente a 1.500) y el ser conscientes de nuestra huella hídrica individual puede ayudarnos a utilizar el agua con más precaución. Concretamente, la elevada huella hídrica de Estados Unidos se debe al alto consumo por persona de carne y de productos industriales, mientras que en Irán la causa principal es el bajo rendimiento del suelo agrícola.

PROTECCIONISMOS
En una lógica de eficiencia económica y de sustentabilidad habría de favorecer el uso del agua en los lugares que alcanzase mayor rentabilidad y conseguir que los países con mayor abundancia de agua se especializaran en la producción de los alimentos con más agua virtual, al menos de cereales, carne y lácteos, exportándolos a las zonas con menor abundancia de agua que, siempre que ello sea posible, deberían producir productos con mayor valor económico y menor necesidad de agua virtual.

Los mercados podrían ser instrumentos más útiles que las decisiones políticas burocratizadas para lograr una distribución más eficaz de los recursos naturales como el agua pero las enormes subvenciones a la exportación para la agricultura de los países de la Unión europea y los Estados Unidos representa un potente freno. En los países de la OCDE, el importe de las ayudas estatales supera los 300.000 millones de dólares anuales y el apoyo agrícola global es más de 5 veces el importe de los fondos dedicados a la asistencia de los países pobres duplicando el valor de las importaciones de productos realizados desde estos países. Otro dato significativo: la subvención por cada vaca en la Unión Europea supera los dos dólares diarios estimándose que en el mundo hay unos dos mil quinientos millones de personas que han de vivir con menos de dos dólares diarios, es decir, lo que la Unión Europea da por cada vaca .

Las consecuencias proteccionistas son destructivas pues en los países pobres muchos productos locales no pueden competir con los productos importados por debajo del costo real de producción. En varios países africanos, la importación masiva de trigo europeo ha sustituido al ñame local con lo que ahora dependen de un cereal que tradicionalmente no consumían. El Director General de la FAO, Jacques Diaof, declaraba en una entrevista publicada en La Vanguardia, que con los países industrializados subvencionando sus agriculturas con cerca de mil millones de dólares diarios, los precios internacionales de los productos agrícolas y los campesinos en los países pobres deben hacer frente a una competencia desleal incluso en sus propios mercados

El abandono paulatino de las políticas proteccionistas debe ser paralelo a una concienciación sobre el uso más rentable del agua, reduciendo la diferencia entre precios y costes del agua, uno de los objetivos principales de la Directiva Marco del Agua de la UE.