Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Dinosaurios en color

Dinosaurios en color
Ilustración :: ÁLEX

A raíz de la publicación de una investigación, aparecida la semana pasada en la revista NATURE, un gran número de medios de comunicación mundiales se han hecho eco de ella especulando sobre los colores que tenían los dinosaurios, aquellos curiosos y variados seres que poblaron la Tierra durante unos 165 millones de años, desde hace unos 230 millones de años hasta hace unos 65 millones de años en que se extinguieron. Evidentemente, los restos fósiles de ellos que hoy podemos encontrar y estudiar, principalmente huesos y dientes, no permiten conocer directamente su aspecto externo y color pero, como se han hecho muchas suposiciones al respecto, vamos a intentar comentar esa investigación de un modo más sosegado y científico.

PIGMENTACIÓN
El fenómeno de la pigmentación es general entre los seres vivos y juega múltiples papeles diferentes. En bacterias, colaborando a la formación de los ácidos húmicos del suelo. En plantas, ayudando a su defensa ya que metabolitos intermedios del proceso de la formación de pigmentos inhiben a las enzimas pectinasas que colaboran en los ataques de insectos y microorganismos. En animales las funciones son más variadas: mejorar la atracción sexual, colaborar en los fenómenos de camuflaje, ventajas evolutivas ya que las enzimas participantes en el proceso podían capturar sustancias tóxicas, protección contra agentes oxidativos o, la más conocida de protección contra las  radiaciones solares.

Las melaninas (de colores desde amarrillo a negro) son los principales pigmentos que dan color a la piel, el pelo o las plumas, pero existen otros componentes más o menos importantes que también colaboran: carotenoides (amarillo), vénulas de la dermis (azul), tricocromos (diversos colores), etc.

En todo caso, los pigmentos principales, las melaninas, se clasifican en eumelaninas y feomelaninas. Las primeras, marrones a negras, son estructuras macromoleculares oxigenadas obtenidas a partir de la oxidación enzimática del aminoácido tirosina. Las feomelaninas pardo-rojizas tienen también el mismo origen pero en su síntesis participa el aminoácido azufrado cisteína. Las melaninas se producen en unos orgánulos subcelulares (los correspondientes melanosomas, eumelanosomas y feomelanosomas) de los melanocitos y éstas células se localizan preferentemente en los bulbos capilares, unión dermis-epidermis, región uveal del ojo, etc.

Aunque los melanocitos son las factorías de las melaninas, son otras células denominadas queratinocitos las que capturan, distribuyen y degradan las melaninas. Es este último proceso, más que la cifra cuantitativa de melanocitos, la responsable de la diversa apariencia de color entre las razas o entre los seres vivos.

INVESTIGACIÓN
En el año 2006 se descubrieron los restos de un dinosaurio momificado, en el que existían restos de piel en los que se podían adivinar su carácter rugoso y los indicios de rayas.  Al preguntarles a los científicos sobre el posible color de la piel, Jack Horner, paleontólogo de la Universidad de Montana opinó: “Cuando se trata del color, todo lo que podemos decir es que lo más factible es que fuesen coloridos como las aves, ya que estas son sus descendientes”.  Nada más.

Para los animales activos a la luz del día el despliegue visual, sin duda, era un factor importante. Por ello, la mayoría de los reptiles y las aves, que son diurnos, usan el color para el camuflaje o para el despliegue visual (atractivo sexual, por ejemplo). Como, al principio los mamíferos evolucionaron como animales nocturnos, la mayoría de ellos son ciegos a los colores y muchos se comunican oliéndose unos a otros, más que con señales vistosas de colores. De ahí la suposición, por su relación con las aves, de que los paleontólogos creyeran que los dinosaurios eran coloridos, posiblemente los machos más que las hembras.

Cuatro años después ha comenzado a desvelarse el secreto. El título de la investigación citada al inicio es THE FIRST HINTS OF A DINOSAUR'S TRUE COLORS (algo así como los primeros atisbos de los colores verdaderos de un dinosaurio) y la han realizado científicos americanos, británicos, chinos e irlandeses de varias universidades.

Se ha realizado sobre los fósiles de un tipo de dinosaurio, el Sinosauropteryx (una especie de dinosaurio terópodo cuyo nombre significa lagarto chino emplumado),  que estaba cubierto de cerdas simple, una especie de plumas precursoras.. También estudiaron los investigadores restos fósiles procedentes del Confuciusornis, un ave prehistórica del tamaño de un cuervo, que tenía un plumaje imaginado como con manchas de color blanco, negro y marrón naranja. En ambos casos las muestras de los fósiles originales procedían de Jahol, en el noreste de China, y su interés principal ha sido que mediante técnicas de microscopía electrónica se localizaron en las plumas fósiles restos de las dos clases de melanosomas, los eumelanosomas (en forma de salchicha, que se encuentran hoy en las rayas negras de las cebras), y los organelos esféricos feomelanosomas (que generan y almacenan el pigmento que abunda en los pelirrojos).

Por ello, aunque sigue siendo imposible saberlo directamente, los científicos suponen que las plumas de algunos dinosaurios pudieron haber sido grises, marrones, amarillas o rojas pudiendo dar lugar a diversos patrones de color si las tonalidades se mezclaron, es decir que los dinosaurios y las aves antiguas que vivieron hace más de 120 millones de años pudieron haber sido tan coloridos como aves modernas

PLUMAS
Es la primera vez que se informa de la existencia de melanosomas en las plumas de dinosaurios y aves primitivas y, más concretamente de feomelanosomas, los orgánulos que proveen de feomelaninas marrones y rojizas.
La investigación también ha servido para realimentar polémicas sobre la existencia de dinosaurios con plumas aunque no voladores. ¿Para qué les servían las plumas, para pelear, como aislante o para lucirlas?. En la investigación comentada, en el caso del Sinosauropteryx  las plumas sólo estaban presenten en ciertas partes de su cuerpo, por ejemplo, en una cresta en la mitad de su espalda y también alrededor de la cola. Por ello, en palabras de uno de los investigadores, “esto refleja que sólo tenían una limitada función en la regulación de la temperatura", por lo que cabe deducir que la función de la función principal de las plumas era la del despliegue de color. Así, este diminuto dinosaurio carnívoro Sinosauropteryx posiblemente poseía franjas emplumadas con anillos de colores blanco y naranja alternados a lo largo de su cola, mientras que las plumas de las regiones más oscuras de la cola estaban cargadas de feomelanosomas rojizos y sus rayas más claras pudieron ser blancas.

El Sinosauropteryx adulto tenía cerca de un metro de largo, pero la cola ocupaba más de la mitad de esa longitud, por lo que, de acuerdo con la interpretación antes expuesta, los colores brillantes en su cola pudieran haber sido un importante elemento de cortejo, como lo son en las aves.

¿Y cómo era el color de la piel de los diferentes dinosaurios?. Sin duda que el tiempo y los hallazgos científicos irán contestando a esta pregunta.