Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Dinosaurios con suerte

Dinosaurios con suerte
Ilustración :: Jesús Ferrero

La primera acepción de la palabra ciencia en el Diccionario de la Real Academia es atemporal: conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales. Esa observación y razonamiento se pueden realizar respecto a hechos actuales, previsibles futuros o pasados. En este último caso las deducciones que se obtengan pueden corregir la interpretación existente hecha con anterioridad, realizada sin una base científica. Hoy vamos a relatar brevemente una de estas correcciones que han visto la luz muy recientemente como consecuencia de la publicación de una interesante investigación. 

DINOSAURIOS. El hombre habita la Tierra desde hace unos tres millones de años. Por ello, en la historia natural del planeta la de los dinosaurios ha sido, posiblemente, la forma de vida con más éxito, ya que, antes de extinguirse, hace unos 65 millones de años, dominaron la vida de la tierra por más de 150 millones de años, conquistando prácticamente todos los rincones del globo, favorecidos por el hecho de que los continentes estaban aún unidos entre sí, formando una entidad única conocida con el nombre de Pangea. Para que los dinosaurios comenzasen a extinguirse según las versiones más sustentadas, hizo falta que ocurriese el tremendo impacto sobre la superficie terrestre de un gran meteorito de unos 10 km. de diámetro.

Ha sido y sigue siendo un lugar común atribuir el éxito evolutivo de los dinosaurios a su superioridad. La ciencia nos dice ahora que no, que la razón pudo ser simplemente la suerte, la casualidad. Así lo afirman, en un artículo publicado en la revista SCIENCE el pasado viernes, los investigadores neoyorquinos Stephen L. Brusatte, Michael J. Benton, Marcello Ruta y Graeme T. Lloyd. Recordemos que el escritor romano Publio Sirio (85 a. C. - 43 a. C.) en sus Sentencias ya decía que “El que cree en su valor debe todo a la suerte”, lo que parece plenamente aplicable al caso del largo reinado de los dinosaurios sobre la Tierra.

La palabra dinosaurio proviene de las griegas  "deinos" y "sauros", es decir, lagartos (o dragones) terribles ya que sus prototipos eran esos clásicos enormes reptiles terrestres Sin embargo, no todos los dinosaurios eran gigantes, y los había más pequeños, con longitudes de unos 70 cm. Su variabilidad fue enorme, con formas herbívoras y carnívoras, las primeras, generalmente, andaban a cuatro patas, mientras que las segundas, todas eran bípedas, es decir, que se trasladaban con las dos patas posteriores, mucho más desarrolladas.

Aunque, partiendo de los fósiles encontrados, hasta ahora se han catalogado unos 920 géneros con unas 1.500 especies estas cifras no son representativas y las reales deben ser muy superiores dados los 165 millones de años que duraron los dinosaurios. ¿Por qué tanto éxito, tanta diversidad, tantos tamaños?. La mayoría de los expertos pensaban que debieron poseer alguna característica que les ayudase en la evolución competitiva con otros vertebrados.

COMPETICIÓN. Los competidores más próximos de los dinosaurios, sus “primos” evolutivos eran los otros componentes, junto con ellos, del grupo Arcosaurio, es decir los crurotarsos, un gran grupo de animales parecidos a los cocodrilos. A diferencia de los cocodrilos actuales los crurotarsos eran muy diversos, con variedades bípedas, cuadrúpedas, omnívoras, herbívoras, carnívoras, etc., con diversas apariencias, incluyendo algunas muy semejantes a la de los propios dinosaurios. Como dinosaurios y crurotarsos, aparte de parecidos, fueron contemporáneos entre sí durante unos 60 millones de años, durante el periodo Triásico (251 a 199 millones de años atrás), forzosamente existió una gran competencia entre ellos por los recursos disponibles.

Los investigadores, basándose en todos los registros fósiles disponibles han analizado en dinosaurios y crurotarsos más de 500 características concretas de sus esqueletos, incluyendo las encontradas en una nueva familia hallada del grupo Arcosaurio y han cuantificado dos hechos diferentes: a). La velocidad o ritmo evolutivo; b) El grado de disparidad morfológica.

Si los dinosaurios, como se suponía hasta ahora, eran “superiores” a sus cercanos competidores deberían haber evolucionado más rápidamente que aquellos. En cuanto a la segunda característica lo lógico es que el grado de su disparidad morfológica también fuese más alto. ¿Han sido estos los resultados?.

En absoluto. No se ha comprobado ninguna diferencia entre las velocidades evolutivas de dinosaurios y crurotarsos. Más aún, éstos desarrollaron una mayor disparidad morfológica que aquellos, con mayor número de formas corporales, dietas y formas de vida.  Anteriormente los expertos ya sabían que los crurotarsos fueron más abundantes (número de individuos y fósiles) en muchos ecosistemas Triásicos estudiados, así como mucho más diversos (número de especies).

Entonces, si hace unos 210 millones de años eran los crurotarsos dominaban los ecosistemas, ¿cómo explicar la supervivencia posterior durante millones de años de los dinosaurios sobre aquellos?.

SUERTE. Steve Brusatte, que ha sido el director de la investigación comentada, lo resuelve claramente. Los dinosaurios contaron con la suerte por partida doble, en dos ocasiones en las que ocurrieron extinciones masivas de la vida terrestre.

Al final del Triásico se produjo la  conocida como extinción masiva del Triásico-Jurásico. Se extinguieron los conodontos y reptiles placodontos y desaparecieron el 20% de animales marinos, aunque muchos de esos grupos se recuperaron posteriormente en el Jurásico. En cuanto a los organismos terrestres quedaron incluidos en la extinción la mayoría de los géneros de reptiles mamiferoides y grandes anfibios.

Las evidencias fósiles existente sugieren que hubo dos pulsos de extinción triásica, uno anterior y otro al final del período. La primera ocasión fue hace unos 228 millones de años, durante el conocido como episodio Carniano-Noriano. La suerte acompañó a los dinosaurios, pero también a los crurotarsos y ambos sobrevivieron, quedando eliminados muchos otros grupos competidores potenciales. Pero 28 millones de años después, hace 200 millones de años, se produjo otra súbita, mayor y catastrófica extinción ocasionada por un rápido cambio climático, facilitado posiblemente por un impacto de un asteroide. Lo cierto es que, extraña y súbitamente, todos los crurotarsos, excepto algunas líneas de cocodrilos, se extinguieron, mientras no ocurrió lo mismo con los dinosaurios, cuya suerte, debida a factores que desconocemos, hizo que sobrevivieran a sus anchas durante el inicio del Jurásico. Así, se establecieron como la especie vertebrada dominante mundial hasta que hace unos 65 millones de años, posiblemente debido a las consecuencias de otra colisión con un asteroide y los cambios climáticos y atmosféricos subsiguientes, se inició su extinción definitiva.