Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Apéndice

La creencia popular e incluso médica, frecuentemente, considera el apéndice como un órgano sin función, un vestigio evolutivo. Darwin creía que sólo lo presentaban unos pocos animales y que en el hombre era un vestigio del cecum. Sin embargo hace dos años científicos del Duke University Medical Center concluyeron que no era así y que constituía un lugar seguro y adecuado para resguardar a las bacterias intestinales buenas en situaciones difíciles intestinales.  Ahora, los mismos científicos han dado a conocer su propio estudio evolutivo sobre el apéndice.

Las principales conclusiones: es un órgano ampliamente presente en los animales, por ejemplo, en el 70% de roedores y primates; los animales presentan apéndices desde hace unos 80 millones de años; algunos animales poseen simultáneamente cecum y apéndice; el órgano ha sufrido dos procesos evolutivos separados, uno en los primitivos marsupiales australianos y otro en los mamíferos antiguos y, finalmente, irónicamente es la evolución lo que nos protege de la desaparición del apéndice, porque cuando más pequeño es se infecta más fácilmente, con las posibles complicaciones subsiguientes.