Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Amoríos con neandertales

Amoríos con neandertales
Ilustración :: ÁLEX

El catedrático de Prehistoria profesor Jorge Juan Eiroa es un gran investigador y docente. Su último libro, “Prehistoria del mundo” ha sido escogido como texto de referencia para enseñar y aprender Prehistoria en varias universidades del mundo de habla castellana. Uno de los objetos de su interés es la hominización, saber cómo a través del largo proceso evolutivo llegamos al Homo sapiens sapiens actual. Sin duda, al finalizar el Proyecto Genoma Neandertal (PGN) y ser publicados sus principales resultados en la revista SCIENCE, el profesor Eiroa ha visto confirmado lo que escribió en 1999 en esta misma Sección periodística: “El hombre de Neandertal y la Arqueología aun no han dicho su última palabra. Puede haber sorpresas y en Ciencia siempre es conveniente la prudencia”. Parecido a lo escrito en su excelente libro: “El debate, pues, se sigue centrando hoy en dos cuestiones: a) si el Neandertal es o no parte del árbol genealógico del hombre moderno, y b) si convivió y se relacionó genéticamente con éste ...La cuestión, sin embargo, sigue en debate”

NEANDERTALES
La cuestión del origen de la especie humana históricamente se ha abordado desde dos diferentes puntos de vista: filosófico y antropológico. Actualmente hay que aceptar que es un problema multidisciplinar en el que hay que contemplar, también, a otras disciplinas arqueológicas, geológicas y, de un modo cada vez más esencial, las genético-moleculares.

En esta Sección, en los últimos 15 años nos hemos ido ocupando de divulgar los avances que se suceden respecto al apasionante tema de la relación entre hominización y neandertales, a través de una decena de artículos principales y de una treintena de pequeñas noticias. Pueden ser consultados en la Sección adecuada del Canal Ciencia y Salud de la edición electrónica de La verdad (http://servicios.laverdad.es/cienciaysalud/3_1.html).

Concretamente, los neandertales u Homo (sapiens?) neanderthalensis, se denominaron así tras el descubrimiento, en 1856, de una bóveda craneana en la cueva de Feldhofer, en el valle del río Neander (cerca de Düsseldorf, Alemania) aunque, en realidad, existieron hallazgos previos, como los de Enguis (Bélgica, 1830) y Gibraltar (1848).

Pronto se iniciaron un gran número de debates, algunos de los cuales hemos tratado de divulgar en estas páginas. Los resumimos en preguntas: ¿cómo de semejantes eran?, ¿convivieron los neandertales y los hombres modernos?. En tal caso, ¿fue esa convivencia pacífica o guerrera?. ¿Por qué desaparecieron “rápidamente” los neandertales?. ¿Existía compatibilidad genética para su posible entrecruzamiento?. En caso positivo, ¿cuál fue el resultado?, ¿fue un hecho aislado o frecuente?...y, así, un largo etcétera de incógnitas.

PROYECTO GENOMA NEANDERTAL
Los avances de la Genética y de la Biología molecular de los últimos años permitieron que en el año 2005 el MAX PLANCK INSTITUTE FOR EVOLUTIONARY ANTHROPOLOGY iniciase el PGN para conocer el genoma completo neandertal, pasando de los datos mitocondriales, utilizados hasta entonces, al verdadero genoma nuclear, gracias a los hallazgos de algunos restos biológicos neandertales, en un relativo buen estado de conservación. Al siguiente año, se asoció el CONNECTICUT-BASED 454 LIFE SCIENCES. En el 2008 y 2009 ya obtuvieron unos primeros borradores completos y durante estos días se están publicando ya los resultados completos del genoma neandertal, comparado, además, con el de otros humanos africanos y de Eurasia, así como con el del chimpancé.

El genoma neandertal se ha reconstruido a partir de seis especímenes de entre 38.000 y 70.000 años de antigüedad encontrados en Croacia, Alemania, Rusia y España. Las correspondientes secuencias genéticas se han cotejado con las de otros genomas recientemente conocidos de personas de África, China, Europa y Papúa-Nueva Guinea, así como la publicada del chimpancé.

En cuanto al equipo investigador, lógicamente ha sido internacional y multicéntrico, la duración total de alrededor de cuatro años y el costo global unos cinco millones de euros, modesto en relación con el gran trabajo realizado y los temas investigados y resueltos, de gran utilidad prehistórica. El director del trabajo ha sido un gran especialista en el campo, el investigador Svante Pääbo, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania).

LOS HALLAZGOS
- Apareamientos. Con o sin amor, existieron algunos apareamientos entre neandertales y humanos inteligentes. Y hemos podido saber cuando y dónde ocurrió y su frecuencia aproximada. En efecto, los humanos modernos no africanos poseemos entre 1-4% de secuencias genéticas neandertales, mientras los humanos modernos africanos carecen de ellas. Además, la huella genética neandertal es la misma en Europa Occidental, China y Papúa-Nueva Guinea.¿Cómo interpretarlo?. Es la gran sorpresa de la investigación, que algunas secuencias genéticas de los neandertales coincidan con las de los Homo sapiens de Eurasia y Oceanía pero no con las de África. Significa que los genes de neandertales y Homo sapiens se mezclaron poco antes o poco después de que nuestra especie saliera de África, mediante apareamientos realizados, probablemente en algún lugar de Oriente Medio o del norte de África, hace entre 50.000 y 80.000 años (fecha determinada por los análisis genéticos). Los descendientes de aquel apareamiento o pocos apareamientos fueron los que después colonizaron Europa, Asia, Oceanía y América. Todavía no se ha establecido si esas uniones implicaron a hombres neandertales y mujeres sapiens, viceversa, o ambas. Otra controversia resuelta es que no hay ningún dato indicativo, al revés de lo pensado por algunos prehistoriadores, de que ambas especies siguieran apareándose después, en Europa, a pesar de que coexistieron durante más de 10.000 años.

- Aspecto. El objetivo investigador prioritario era, en palabras de Pääbo, "identificar los rasgos genéticos que nos separan de todos los demás organismos, incluidos nuestros parientes más cercanos". Las conclusiones son muy brillantes: se han hallado 78 genes que son iguales en neandertales y chimpancés pero diferentes en Homo sapiens. También se han identificado decenas de genes que están repetidos un número diferente en las dos especies, lo que indica que funcionan con más intensidad en una que en la otra. Entre ellos, algunos están relacionados con las aptitudes cognitivas, con la forma del cráneo, con la estructura del tórax o con el metabolismo. Por ahora, algunos de estos genes están poco estudiados y aún no se sabe exactamente para qué sirven. Entre los más investigados está el gen RUNX2, que interviene en la formación de la caja torácica, las clavículas, el cráneo y la dentadura. Las diferencias observadas en este gen podrían aclarar dos diferencias entre Homo sapiens y neandertales:
1. Nuestra caja torácica es cilíndrica mientras que la neandertal es más campanoide. La forma del tórax, a su vez, puede estar relacionada con diferencias de metabólicas implicadas con el gen metabólico THADA: los neandertales eran más corpulentos que nosotros, con huesos y músculos más fuertes, y necesitarían más alimentos y oxígeno por lo que su tórax era más adecuado.
2. Nuestro cráneo tiene la frente vertical, y los neandertales la tenían inclinada hacia atrás.

¿Bestias o inteligentes?
Los genes cerebrales permiten obtener una respuesta parcial al dilema ¿bestias o inteligentes?. Tras su descubrimiento, en 1856, se les calificó de bestias pero en las últimas décadas cada vez se extendía más entre los científicos pensar que poseían aptitudes similares a las nuestras. A favor de ello estaban el tener una organización social compleja, que enterraban a algunos de sus muertos preparándoles para el más allá o que poseían el gen más importante del lenguaje idéntico al nuestro. El PGN indica aptitudes parecidas, sí, pero similares, no. Por ejemplo, la investigación ha identificado diferencias entre las dos especies en cuatro genes relacionados en aptitudes cognitivas.