Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

El banquete funerario del rey Midas

Del rey Midas, sin duda lo más popular es su clásica leyenda. Según la Mitología griega fue rey de Frigia, en Asia Menor, donde capturó y prestó hospitalidad al sátiro Sileno, compañero de Dionisio, Dios del vino. En compensación por ello, Dionisio le concedió la gracia de transformar en realidad el deseo que quisiese. El rey Midas pidió que se convirtiera en oro todo aquello que tocase.

Los relatos míticos cuentan que pronto hubo de arrepentirse de tal elección, ya que ello le sucedía hasta con la comida y el agua. Para conseguir librarse de tales consecuencias, Dionisio le recomendó bañarse en el río Pactolo (cerca de Sardis, en la actual Turquía). Y sigue contando el mito que, después, se descubrió que también las arenas del río contenían oro. Ovidio, en su "Metamorfosis" relata, asimismo, otra historia sobre la transformación de las orejas del rey Midas en otras de asno, a raíz de su participación en una disputa musical entre los dioses Apolo y Pan.

HISTORIA. ¿Existió realmente un rey Midas de Frigia?. Recordemos que Frigia era una antigua región del Asia Menor, en lo que actualmente es Turquía, cuya extensión y fronteras variaron durante los distintos periodos históricos, desde que los frigios, que eran un pueblo indoeuropeo procedentes de Tracia la ocuparon hacia el 1200 a.C., hasta su nueva conquista, en el siglo VI a.C., por Creso, rey de Lidia, tras lo que pasó sucesivamente bajo el dominio de Persia, Macedonia, Pérgamo y Roma. En relación con la existencia del rey Midas, la Ciencia no solo puede decir algo al respecto, sino que, recientemente, ha llegado al extremo de aclarar, casi con total exactitud, las características culinarias del banquete funerario celebrado con motivo de su fallecimiento y entierro.

Herodoto, en la literatura griega, es quien primeramente cita a un rey Midas de Frigia, que vivió posiblemente hacia el s. VII a. C. Se han encontrado diversos testimonios de relaciones de varios reyes, que llevaron alternativamente los nombres de Gordio y Midas, por lo que el nombre parece corresponder más a una dinastía que a un individuo. Gordio era también el nombre de la capital de Frigia que se encontraba ubicada cerca de la actual Ankara.

Asimismo Midas era el nombre de otra importante población. En la fértil región del valle del Sangario se cultivaban viñas y se extraía mármol frigio, famoso en la antigüedad. La religión de los frigios, con una amplia variedad de ritos orgiásticos, se basaba en un culto extático a la naturaleza, desempeñando los papeles protagonistas la Gran Madre de los Dioses, Rea, o Cibeles, junto a una deidad masculina, Sabacio. Los ritos orgiásticos de esta religión influyeron en griegos y romanos. Y hasta nuestros días ha llegado el símbolo de libertad, representado por el gorro frigio, que fue utilizado en tiempos romanos por los esclavos liberados, incorporándolo los revolucionarios franceses a su indumentaria.

Pero Herodoto se refería no a una dinastía real, sino a un rey concreto, posiblemente el mismo cuyo conocimiento comienza a ser una realidad gracias a la colaboración entre la Arqueología clásica y la Arqueología molecular.

TUMBA. Hace unos años, en Turquía Central, cerca de donde debió estar la antigua Gordio, se descubrió el denominado "túmulo del montículo de Midas", donde se hallaba lo que se posiblemente fuese la tumba del verdadero rey Midas. Sus condiciones de preservación eran excelentes, constituyendo posiblemente la estructura intacta de madera más antigua conocida del mundo, con una antigüedad que parece remontarse al año 700 a.C. Allí yacía el cuerpo de un varón, de una edad comprendida entre los 60-65 años, reposando sobre una gruesa capa de materiales textiles, situados dentro de un gran ataúd de madera, que estaba acompañado de otros 14 bellos muebles de madera. La gran monumentalidad del conjunto y su extremada riqueza ornamental eran indicio de un enterramiento real, lo que se ha confirmado con el estudio de diversas inscripciones asirias contemporáneas.

Para el estudio de las costumbres de la época también ha resultado de gran interés el hallazgo en la tumba de más de un centenar de bellos vasos y recipientes de bronce utilizados en lo que debió constituir un gran banquete funerario. En ellos, tras el transcurso de más de 2.500 años aun permanecían los restos fosilizados de las comidas y bebidas consumidas. ¿Podría la Ciencia, a partir de la Investigación de esos restos, descubrir las costumbres culturales y culinarias de aquella lejana civilización?. Así lo ha hecho un equipo de investigadores americanos, a quienes podríamos denominar arqueólogos moleculares, usando técnicas muy especializadas de espectroscopía infrarroja.

EL BANQUETE. En los relatos homéricos de La Iliada y La Odisea se reflejan algunas tradiciones griegas y de Anatolia del s. VIII a.C. e, incluso, anteriores. Por ejemplo, se describen banquetes funerarios en los que se servían pinchos y porciones asadas de oveja y cabra, junto con una bebida obtenida de la fermentación de una mezcla de frutas como uvas, manzanas o arándanos. Caso particular de los muchos relatos encontrables al respecto es la siguiente cita, extraída del canto VIII de La Iliada, cuando Patroclo "en un tajón que acercó a la lumbre, puso los lomos de una oveja y de una pingüe cabra y la grasa espalda de un suculento jabalí. Automedonte sujetaba la carne; Aquiles, después de cortarla y dividirla, la clavaba en asadores; y el hijo de Menetio, varón igual a un dios, encendía un gran fuego; y luego, quemada la leña y muerta la llama, extendió las brasas, colocó encima los asadores asegurándolos con piedras y sazonó la carne..."

Los hallazgos de los investigadores sobre los residuos de alimentos hallados en la tumba del rey Midas acaban de hacerse públicos en la revista Nature y confirman cabalmente la exactitud de los relatos. Los restos de lípidos se corresponden a grasas con alto contenido en ácidos grasos saturados (ácidos palmítico y esteárico), así como con una pequeña proporción de ácido graso monoinsaturado (ácido oleico). Ello, junto con la cantidad detectada de colesterol y de otros ácidos orgánicos saturados de 6 a 10 átomos de carbono (ácidos caproico, caprílico y cáprico) indican su casi segura procedencia a partir tejidos grasos de cabras. Otros derivados indican que la carne fue pasada "a la parrilla" antes de ser cortados los huesos y de que fuese sazonada con hierbas y especias mediterráneas. En cuanto a los restos encontrados en los recipientes de bebida indican que sus constituyentes originales (ácido tartárico, oxalato cálcico y ceras) procedían de la fermentación de uva (vino), de cebada (cerveza), y otras frutas, mezcladas con miel. Es decir, que la Ciencia no solo nos descubre el pasado sino que también nos ayuda a confirmar la exactitud de los detalles de relatos tan míticos como los homéricos.