Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

La tumba de Jesús

La tumba de Jesús

Los inicios del cristianismo, basados en hallazgos pretendidamente científicos, interesan a los grandes medios de comunicación. Primero, como libro, fue el éxito de El código da Vinci, más de 80 millones de ejemplares vendidos, traducido a 44 idiomas, con una teoría de conspiración relativa al Santo Grial y los hipotéticos amores de María Magdalena con Jesús; Antonio Banderas, en el año 2001, en el filme El cuerpo insistía sobre la mortalidad de Jesús, en el año 2003 se emitía en Discovery Channel el documental El hermano de Jesús, y el año pasado El evangelio de Judas, difundido por National Geographic, donde Judas simplemente actúa para cumplimentar los planes diseñados por Jesús. Lo último, por ahora, es el lanzamiento espectacular hace pocos meses, a través de un documental de Discovery Channel de La tumba perdida de Jesús. Para muchas personas estas producciones constituyen una fuente fiable al respecto.

La tumba perdida de Jesús ha sido producida por el director de Titanic, el oscarizado James Cameron, y dirigida por el cineasta israelí de origen canadiense Simcha Jacobovici, quienes aseguraban con motivo de su estreno que se basaban en el trabajo de años de investigación de renombrados arqueólogos, expertos en documentos históricos y especialistas en estadística y material genético, afirmando que sólo había una posibilidad entre 600-1000 de que las tumbas halladas no fuesen las de Jesús y su familia, deduciendo que Jesús mantuvo una relación sentimental con María Magdalena, tuvo un hijo con ella llamado Judah y los tres fueron enterrados en unas tumbas encontradas juntas en Jerusalén hace 27 años.

CIENCIA
En todos lo casos anteriores el reclamo común fue la afirmación de contar con una sólida base científica e histórica para los respectivos relatos. La Ciencia no tiene religión, opera en el terreno de lo natural y queda fuera de lo sobrenatural y es posible que haya arqueólogos que estén buscando la hipotética tumba de Jesús pero, si un hallazgo parecido ocurriese, sin duda no sería en una producción hollywoodiense donde se anunciase. Además, los casos comentados, consistentes en tener una idea y hacer todo lo posible para MOSTRAR que la idea es cierta, todo ello acompañado del correspondiente circo mediático, son la antítesis del método científico. Los científicos tienen una idea y después hacen todo lo posible para INVESTIGAR si su idea es correcta o no y los descubrimientos se presentan en reuniones científicas profesionales y se publican en revistas de la especialidad con censores especializados que discuten cualquier punto oscuro. Concretamente, la historia y la arqueología de Jerusalén en el siglo I constituyen un tema de gran complejidad para que sean despachados de un modo que constituye una ofensa para los arqueólogos y académicos especializados en el inicio del cristianismo.

En todo caso, nuestra historia comienza el 28 marzo de 1980 al anunciarse el hallazgo de unos trabajadores, al excavar los cimientos de un bloque de viviendas, en el este de Talpiyot, un suburbio de Jerusalén, de una cueva de más de dos mil años de antigüedad conteniendo diez tumbas, que fueron supervisadas por el arqueólogo israelita Amos Kloner. De acuerdo con la Autoridad de Antigüedades de Israel seis de esos nichos tendrían grabados los nombres de: Mateo; María Magdalena; Jesús, hijo de José; María madre de Jesús; José, hermano de Jesús; y Judah, hijo de Jesús. El arqueólogo judío-británico Shimon Gibson elaboró los planos de la tumba y el académico israelí L.Y. Rahmani publicaba en 1994 su "Catálogo de Osarios Judíos" conteniendo los datos esenciales relacionados con los diez osarios que fueron encontrados en la tumba de Talpiyot.

DOCUMENTALES
Precedido de previas multitudinarias ruedas de prensa, el 4 de marzo pasado se emitió por el Discovery Channel el documental La tumba perdida de Jesús. La escenografía incluyó diferentes entrevistas con eruditos de Harvard, análisis de microscopía electrónica, pruebas de ADN, peritos en caligrafía antigua, etc., señalando que la historia era posible.

Una historia que recordaba a otra reciente, del año 2002 cuando hecha pública en una conferencia de prensa celebrada en Washington: la aparición de una urna mortuoria, el osario de Santiago, conteniendo la inscripción “Santiago hijo de José, hermano de Jesús”, noticia de la que se hizo eco, al igual que de la anterior, la revista BIBLICAL ARCHEOLOGY REVIEW, interpretando que el apóstol Santiago, lapidado a los 62 años de edad, era uno de los varios hermanos de Jesús y que ello demostraba la no virginidad de Maria. El director de cine Simcha Jacobovici, intervino tras encontrarse con Hershel Shanks, editor de BIBLICAL ARCHAEOLOGY REVIEW, quien le comentó el hecho. Su documental sobre el mismo fue emitido en el año 2003 por Discovery Channel con el título de El hermano de Jesús. Una exposición con la tumba fue visitada por más de 100.000 personas en el Museo de Ontario, en Canadá. Sólo el seguro de la tumba ascendió a un millón de dólares.

Con motivo del documental anterior Jacobovici visitó el sótano de la Autoridad de Antigüedades de Israel en donde se almacenaban el resto de los osarios y se encontró con el arqueólogo Amos Kloner, quien le mostró el de la inscripción de “Jesús hijo de José” y allí se inició su interés por el tema.

FRAUDES
Poco después de la emisión de El hermano de Jesús, una comisión de arqueólogos de la Israel Antiquities Authority y del Geological Survey of Israel, por unanimidad y en boca del director de Antigüedades de Israel, Shuka Dorfman indicó contundentemente: “El osario es real, pero la inscripción es falsa”. Lamentablemente los medios de comunicación no hicieron casi nada por rectificar el engaño. El propietario del osario, Oded Golan, fue arrestado por falsificación de antigüedades, encontrándosele numeroso material en proceso de falsificación. Y la policía halló la tumba, arrumbada como depósito, en un aseo de una vivienda de Tel Aviv.

Curiosamente, al tiempo que Discovery emitía el documental de Cameron, el Museo de Arte de Fort Lauderdale, Florida, USA, presentaba una exhibición procedente del Museo de Antigüedades de Israel titulada La Cuna del Cristianismo. Esta exhibición también contiene osarios del primer siglo y entre ellos incluso hay uno con la inscripción: "Jesús hijo de José". Otro pertenece a "María". Sin embargo, nadie asociado con esa exhibición hizo reclamos sensacionalistas.

¿Existen similitudes entre los casos de los documentales El hermano de Jesús y La tumba perdida de Jesús?. Asombrosos. No olvidemos que el fraudulento osario de Santiago estaba entre los diez osarios originales encontrados en 1980, que sirvieron de base de la reciente historia de La tumba perdida de Jesús.

La ciencia cuenta con argumentaciones histórico-arqueológicas, estadísticas y biológicas para no certificar la validez de las suposiciones de los responsables de este polémico documental.